Vida

FRENTE A LA INCERTIDUMBRE

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La agridulce sensación de la incertidumbre: ganar o perder.
— Markus Zusak

 

Aunque parezca paradójico, la única certeza que tenemos los seres humanos, de lo único que podemos sentirnos seguros, es que todo es incierto, esta realidad nos causa mucha ansiedad y una gran necesidad de control, en ocasiones postergamos la toma de decisiones porque queremos asegurarnos de que todo va a salir bien, de que el resultado será favorable, no nos arriesgamos, porque quisiéramos garantías de que si lo hacemos tendremos éxito, pero eso no es posible, la realidad es que tenemos que aprender a vivir con la incertidumbre, y aceptar no saber.

La vida humana está llena de inseguridades, de eventos inesperados, como sería la enfermedad, la muerte, las pérdidas, los desencuentros, las decepciones, pocas son las cosas que podemos anticipar, pero no podemos evitar vivir siempre acompañados de la fantasía de que algún día podremos adivinar el futuro.

Como consecuencia de esto, nuestra mente se empeña en imaginar escenarios, cuando los escenarios que imaginamos son negativos, lo más probable es que la ansiedad se convierta en una angustia anticipatoria que termina paralizándonos, evitamos actuar, como si eso nos asegurara que nos estamos librando de ese mal que anticipamos, pero ¿cómo sabemos que eso que imaginamos se hará realidad? No hay forma de saberlo, sin embargo, muchas veces ante la incertidumbre y la idea imaginaria de que el resultado será negativo, dejamos de vivir, dejamos de experimentar, dejamos de aprender, y eso si es una tragedia, porque no estamos aquí para escondernos en una relativa "seguridad" sino más bien para atrevernos a vivir una vida plena, llena de buenas y malas experiencias, estamos aquí para sorprendernos con lo que la vida nos dé, maravillarnos de sus misterios, aprender, conocer, relacionarnos, atrevernos, arriesgarnos, explorar, en fin, todo aquello que nos conecte y que nos haga sentirnos vivos.

Parafraseando a Alan Watts (1999), no es posible comprender la vida y sus misterios mientras uno trate de aferrarla, como con el agua, debemos dejarla correr libremente.

No se trata de escapar, sino de aceptar las limitaciones, en especial la limitación de no saber, de no tener garantías, escapar solo nos mantiene alejados del presente, del instante, aferrarnos al placer y luchar contra el dolor, no hace más que alejarnos de lo verdaderamente importante, de lo que amamos.

Abundan los ejemplos de personas que se detienen ante este universo interno y esperan, esperan a tener quizá la señal que les diga que él o ella es la persona correcta, o que ese es el trabajo perfecto, o que aquél es el negocio que les dará la prosperidad económica que tanto anhelan, sueñan, imaginan, pero postergan, no quieren actuar porque temen que la vida los sorprenda con un resultado negativo que los llene de frustración, pero quizá lo que debieran preguntarse es si permanecer en esa eterna espera no es ya una situación frustrante que los aleja, como dije antes, de lo que más anhelan.

Dejar de vivir no es la solución, permanecer quietos para no sufrir no hace más que mantener el sufrimiento. Esperar a que suceda un milagro, o una señal, no nos salva, al contrario, la vida sigue su curso y mientras esperamos esa seguridad ficticia, las cosas siguen sucediendo fuera de nosotros, aquellos que se deciden, se enamoran y quizá también sufren, emprenden nuevos proyectos, se atreven, buscan, y saben que aunque en ocasiones las cosas no salen como quisieran, nada permanece, siempre hay nuevas oportunidades, nuevas posibilidades, las puertas nunca se cierran, mientras estemos conectados con la aventura de seguir buscando aquellas que puedan abrirse para nosotros. La vida nos es fija, está en constante movimiento, así que, querer que un instante de felicidad sea eterno, es también una forma de sufrimiento.

Termino esta reflexión citando nuevamente a Alan Watts:

“El arte de vivir […] no consiste, por una parte, en un ir descuidadamente a la deriva, ni, por otra, en aferrarse por temor al pasado y lo conocido. Consiste en ser completamente sensible a cada momento, en considerarlo como nuevo y único, en tener la mente abierta y receptiva.”

¿Y tú, qué piensas al respecto?

Silvia