Salud Mental

¿TERAPIA YO?

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Vuélvete un observador de tus propios pensamientos y de las acciones que esos pensamientos provocan...
— Marcus Aurelius

En mi trabajo como terapeuta me he encontrado con que nunca es fácil tomar la decisión de buscar ayuda, aún a pesar de que en ocasiones nos encontramos en situaciones realmente difíciles, de mucho sufrimiento, desgaste, desesperación, preferimos dejarlo para después anhelando que con el tiempo mejoraremos, en ocasiones es así, pero la mayoría de las veces la situación empeora.

Cuando finalmente nos decidimos ya llevamos varios años afectando nuestra salud, nuestras relaciones, incluso nuestra economía, porque estoy convencida de que difícilmente podemos funcionar adecuadamente si estamos en medio de un conflicto emocional o interpersonal.

¿Por qué esperamos tanto?

Generalmente es porque nos ocupamos en otras cosas, en ocasiones evadiéndonos con la comida, el cigarro, el alcohol, las drogas, las compras, los videojuegos, Netflix, en fin, cualquier cosa que logre adormecernos para no pensar, para no sentir, para no tener que decidir.

Otra excusa que ponemos es que no tenemos los recursos económicos para invertir en un proceso terapéutico y quizá sea así, pero creo que deberíamos preguntarnos: ¿Qué es más importante para nosotros que nuestra salud mental y emocional? ¿Cómo podemos ser realmente productivos si no nos sentimos bien?

Creemos que estamos ahorrando y que es mejor no tener ese gasto, pero el precio que pagamos por no hacerlo es mucho mayor, las consecuencias a nivel físico, laboral, social pueden ser graves, como la pérdida del trabajo, la enfermedad, la separación.

¿Qué hacer?

Quizá no hemos podido librarnos del temor o la vergüenza que implica acudir con un terapeuta, pero déjame decirte por qué invertir en tu salud mental y emocional es tan importante.

¿Te imaginas que un día te despiertes sintiendo que tienes el control de tu vida?

¿Un día en el que te des cuenta de que no eres víctima de tus circunstancias?

¿Un día en donde te puedas sentir en equilibrio y que eso te permita tener una mejor relación con los demás?

¿Un día en que te sientas lleno de energía y seas más productivo?

¿Un día en que disfrutes de tu vida y agradezcas todo lo que tienes?

Todo esto es posible, la buena noticia es que no tenemos que permanecer en un estado de sufrimiento y desgaste, pensando que cuando cambien las circunstancias nos sentiremos mejor.

Trabajar en tu salud mental implica reconocer que uno es el único responsable de sus emociones porque ellas son resultado de nuestros pensamientos, identificar cuáles son esos pensamientos que constantemente se apoderan de nosotros requiere de tiempo, de reflexión, cuando nos damos cuenta de que lo que pensamos es algo que aprendimos y nunca cuestionamos, pero que no necesitamos seguirlo pensando si al hacerlo sufrimos o tenemos comportamientos inadecuados, es realmente un alivio.

Invertir en ti no solo te beneficia a ti, también a las personas que te rodean.

Aprender a manejar tu mente y por consecuencia tus emociones y tus conductas, te permite tener una vida más tranquila, alegre, te ayuda a manejar tu enojo, tu ansiedad, tus miedos, tus frustraciones. Es posible tener una mejor vida, pero no por las razones que nos han enseñado o hemos aprendido.

¿Qué es una mejor vida?

Una mejor vida no se logra porque las personas con las que vivimos nos tratan bien y cumplen todas nuestras expectativas, tampoco se logra porque cambiamos de trabajo, de pareja, de ciudad, tampoco por viajar más o comprar más cosas; eso no necesariamente nos produce bienestar permanente, quizá solo momentáneo, incluso podemos ver infinidad de ejemplos en donde a pesar de tener las mejores circunstancias la gente vive deprimida o angustiada.

Una mejor vida es aquella en donde logramos tener un equilibrio emocional, lleno de emociones positivas, una mejor vida se logra cuando entendemos que si cambiamos nuestra manera de pensar cambiaran también nuestras emociones y por consecuencias nuestro comportamiento, es una vida en donde lograremos realmente tener los resultados que anhelamos en todas las áreas de nuestra vida.

En la terapia emprendemos un proceso en el que cambiamos nuestras emociones cambiando nuestra manera de pensar, algo de lo que se ha escrito e investigado demasiado, desde las teorías filosóficas más antiguas incluyendo la filosofía budista, hasta los enfoques psicológicos más contemporáneos.

Una mejor vida depende de lo que hacemos con nuestros pensamientos y eso está directamente relacionado con nosotros, no depende de nadie más, por lo mismo nos da poder y nos libera de las circunstancias externas que siempre son impredecibles.

Una mejor vida no es una vida libre de sufrimiento porque no podemos evitar que sucedan situaciones difíciles, pero podemos aprender a estar en paz y aceptar que las circunstancias negativas forman parte de nuestra existencia.

Conclusiones

Aceptar esta intangibilidad de nuestros pensamientos, con su falta de realidad, puede liberarnos del sufrimiento y la angustia.
— Pema Chödrön

Necesitamos aprender a manejar nuestras emociones para tener una madurez e inteligencia emocional que nos permita tener la calidad de vida que deseamos.

Ser conscientes de los pensamientos que elegimos tener y de los resultados que obtenemos con ellos.

Entender nuestra mente para poder hacernos responsables de lo que generamos.  

Cuestionar los conceptos y las ideas que hemos mantenido hasta ahora.

Dejar de depender o controlar las circunstancias externas para ser felices.

Encontrar lo que internamente nos puede producir ese nivel de bienestar.

No se trata de estar bien “por” lo que nos sucede, sino más bien estar bien “para” lo que suceda.

Y finalmente invertir en nosotros y considerarlo como la mejor inversión.

¿Estás listo/a para trabajar en ti?

Silvia