Meditar

ANTES Y DESPUÉS DE LA MEDITACIÓN

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Suspender deliberadamente toda actividad externa y sentarte o abrirte, quizá por primera vez, a la quietud interior...
— Jon Kabat-Zin

Hace tiempo escuché el término Mindfulness y sus aplicaciones en la terapia, la verdad era desconocido para mí, así que lo investigué y descubrí que se trataba de un tipo de meditación secular, descubrí también que la meditación era un modo de entrar en contacto con uno mismo de una manera más profunda, sin embargo, la forma de hacerlo y sus aplicaciones en la terapia eran un misterio para mí.

Conforme pasaba el tiempo, empecé a escuchar con más frecuencia acerca del término y decidí aprender a hacerlo, el resultado fue asombroso, puedo decir que, desde el principio, descubrí que meditar no significa tener la mente en blanco, lo cual fue un alivio, pues siempre pensé que lograr eso era prácticamente imposible, descubrí también que era algo muy sencillo, las instrucciones eran bastante simples, pero a la vez algo muy profundo.

Al principio era difícil encontrar un espacio para meditar y en ocasiones hacerlo me ponía más ansiosa, en vez de tranquilizarme, pensaba que tenía muchas cosas importantes que hacer y que permanecer en silencio durante 10 minutos era una pérdida de tiempo, pero decidí comprometerme con ello porque entre más leía acerca de sus beneficios más convencida estaba de que sería algo bueno. Ahora, después de cuatro años de realizar una práctica diaria de meditación, puedo decir que incluso lo que leí se queda corto.

Siempre, me consideré una persona ansiosa, la ansiedad formaba parte de mi vida y me había acostumbrado a ella, por supuesto me limitaba en muchas formas, pero aprendí a no hacerle mucho caso, el estrés, también estaba presente, lo cual no es extraño porque siempre he pensado que forma parte de la experiencia humana.

Ahora la ansiedad está ausente, y les puedo decir que es una sensación extraña, en ocasiones me detengo a observarme, buscando esa inquietud interna y no la encuentro, lo cual ha sido maravilloso y me ha llenado de alegría. Mi vida no ha cambiado mucho, las situaciones estresantes y las dificultades siguen surgiendo, pero no me afectan de la misma manera.

El Mindfulness, nos conecta con el momento presente, al practicarlo, de lo que se trata es de prestar atención intencionadamente y sin críticas a nuestra experiencia, tal cual es. Buscar un objeto en el cual enfocar nuestra atención, de ahí el término "Mindfulness", que significa atención o conciencia plena, en este caso el foco de nuestra atención es la respiración, algo que hacemos todo el tiempo, pero que, al sentirla de manera consciente, nos permite experimentar calma y tranquilidad.

Suena fácil, pero en realidad no lo es, aprenderlo me llevó varios años, nuestra mente está todo el tiempo pensando y comúnmente nuestra atención está ahí, siempre en nuestros pensamientos, a veces recordando cosas del pasado, otras anticipando cosas del futuro, otras juzgando situaciones del presente y muchas más criticándonos a nosotros mismos o comparándonos constantemente, no es de extrañar que precisamente por eso perdamos nuestra tranquilidad, si la mente está en el pasado, nos deprimimos, enojamos, estamos resentidos; si está en el futuro, nos angustiamos, sentimos temor; si nos criticamos o juzgamos,  nos enojamos con nosotros mismos o nos sentimos inseguros. Ahora imaginen que por un momento nuestra atención se vaya a la respiración y deje de estar escuchando nuestro diálogo interno, imaginen que en el tiempo que meditamos eso suceda varias veces. ¡Que tranquilidad! ¡Que belleza dejar de estar tanto en los pensamientos y poder saborear el silencio, la calma que nos produce sentir nuestra respiración!

Pero eso no ha sido todo, la Meditación no solo me ha permitido tener un mayor control de mi mente y de mis emociones, sino que sus beneficios se han extendido a mi relación con el mundo, con los demás, ahora puedo disfrutar de un atardecer, de la lluvia, de la naturaleza como no lo había hecho antes, lo mismo me ha sucedido con la comida, con los sonidos, con las sensaciones en general, con mi trabajo, con mis relaciones interpersonales, estoy mucho más enfocada en el presente, disfrutando plenamente cada instante, viviendo con una mayor presencia. Y eso sin mencionar cambios en las estructuras y funcionamiento del cerebro, que de acuerdo a investigaciones científicas suceden gracias a la meditación.

Y bueno, ahora me queda clara la relación que esta práctica milenaria tiene con la terapia, darnos cuenta de cómo los pensamientos afectan nuestra vida emocional y aprender a soltarlos nos libera y nos permite disfrutar de una manera más plena cada experiencia de nuestra vida.

Al meditar no sólo estamos entrenando nuestra atención, sino también nuestra capacidad de darnos cuenta, es decir somos más conscientes de lo que nos sucede, y ese es un principio fundamental para lograr el bienestar.

Sin embargo, estos cambios que comparto son resultado de mi experiencia, y quizá de la de muchos que han decidido incluir en su vida esta práctica, ojalá que al compartirlo con ustedes les despierte la curiosidad y la disposición a descubrirlo por ustedes mismos.

Silvia