Responsabilidad

¿ACASO SERÁ QUE YO SOY RESPONSABLE?

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Yo, Ana Fernández, pobre de mi, soy una mujer que se aburre. La vida me pasa, no hay nada que me interese y no le encuentro sentido a la existencia.
— Sara Sefchovich

Al leer esto, no puedo evitar conectarme con mi historia, parte de mi adolescencia y juventud, y con la historia de muchas de las personas que acuden a mi consulta.

Cuando les pregunto a mis clientes ¿Por qué crees que te sientes así? los escucho, como alguna vez me escuché a mi misma, buscando culpables. Recuerdo que, en esa época de mi vida, estaba más enfocada en las cosas negativas que me sucedían y generalmente buscaba culpables, la culpa la tenía tal o cual persona, o tal o cual circunstancia, pensaba que mi vida sería mejor si nada de eso existiera o si las circunstancias externas o las personas que me rodeaban fueran diferentes, me sentía víctima, ahora, después de muchos años, reconozco que no fue así, me veo a mi misma como la única responsable de mi bienestar emocional, de mi felicidad.

Sin embargo, sigue siendo interesante ver como muchas de las personas que llegan a terapia, tienen el mismo discurso que yo tuve alguna vez.

"Es por culpa de mis padres: de mi padre, de mi madre."

"Es por culpa de mi pareja: de mi esposo, de mi esposa."

"Es por culpa de mi jefe, de mi trabajo."

En fin, pareciera que buscar a un culpable, nos libera de tener que asumir nuestra responsabilidad y enfrentarnos con nosotros mismos como los únicos responsables de lo que nos sucede, no es fácil llegar a reconocer esto, el camino es largo, lo sé por experiencia propia, pero una vez alcanzado, nos liberamos y liberamos a aquellos que hemos culpado por tanto tiempo.

Es así, nos guste o no, hay una mínima parte que tiene que ver con nuestra herencia, otra muy pequeña que tiene que ver con la influencia de los demás, quizá algunas cosas que nos suceden no están bajo nuestro control, simplemente están dadas, pero un mayor porcentaje tiene que ver solo con uno mismo.

El grado de felicidad que experimentamos tiene más que ver con nuestra propia actitud que con motivos externos. Aún en las peores circunstancias, somos nosotros quienes podemos darle un significado diferente a lo que nos ha sucedido o nos sucede en la vida. Estoy consciente que en ocasiones vivimos situaciones que rebasan nuestra capacidad para superarlas, la vida nos enfrenta constantemente con circunstancias difíciles, pero aferrarnos a la idea de que no deberían suceder, no hace más que incrementar nuestro sufrimiento.

Solo siendo responsable de uno mismo, como decía Nathaniel Branden, logramos tener un verdadero poder sobre la propia vida. (N. Branden, 1997)

Y por qué digo que es liberador, porque cuando asumimos esa verdad, dejamos de depender de que los otros cambien para que nuestra vida mejore, y empezamos a reconocer que lo que siga de ahora en adelante solo depende de nosotros, nuestra libertad de elección, nos guste o no, es un reto, y a la vez, una fuente de alegría y felicidad.

Si queremos continuar con una vida vacía y aburrida, es nuestra elección, si queremos que nuestra vida sea más plena y divertida, es también nuestra elección.

“…uno es también íntegramente responsable de la propia vida, no solo de las propias acciones, sino también de los propios fracasos en la acción.” (I. D. Yalom, 1984)

Emprender ese viaje a la liberación es una aventura que siempre estará a nuestra disposición, y depende de nosotros si queremos tomarla o no.

¿Y tú que piensas hacer al respecto?

Silvia