Crisis

ENCONTRANDO LUZ EN LA OSCURIDAD

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Del sufrimiento han de emerger las almas más fuertes, los personajes más grandes estaban llenos de cicatrices.
— Kahlil Gibran

A lo largo de nuestra vida, no podemos evitar enfrentar situaciones que nos generan sufrimiento: una separación, el engaño, la traición, la muerte de un ser querido, una enfermedad terminal, un padecimiento crónico, la lista puede ser interminable, así es, y es algo que no podemos evadir, nada nos puede salvar de tener que enfrentar alguna circunstancia que nos rompe la aparente estabilidad que tenemos en nuestras vidas, y digo aparente porque difícilmente esa estabilidad permanece por siempre. La vida es cambio y en ocasiones esos cambios que vivimos nos ponen a prueba. Lo interesante es entender que siempre hay un antes, un durante y un después de ese evento.

Es difícil decir cual de todos esos sucesos es el peor que nos pudiera pasar porque para cada uno de nosotros la vivencia es diferente y cuando estamos experimentando una tragedia, nada puede resultar alentador, escuchar que otros han pasado por lo mismo que estamos pasando nosotros no es siempre la mejor receta para aliviar nuestro dolor.

Yo también como todos he estado ahí, preguntándome por qué, tratando de entender quién o qué dirige nuestras vidas, y en mi búsqueda he encontrado algunas respuestas que me han ayudado a aligerar la carga.

Primero que nada, la vida es sufrimiento y pelearnos porque pensamos que eso no nos debería suceder a nosotros es lo que nos produce más sufrimiento, en la vida hay muchas cosas que están dadas, es decir, que no dependen de nosotros, simplemente están ahí, como en el caso de la muerte o la enfermedad, y la única opción que tenemos es elegir cómo lo vamos a vivir, somos nosotros con nuestros pensamientos los que nos generamos dolor, más allá de lo devastador que pueda resultar una realidad, es finalmente el significado que elegimos darle lo que va a determinar nuestro sufrimiento.

En fin, pareciera ser que, aunque no podemos evadirnos de esas crudas realidades, si podemos elegir de qué manera las vamos a enfrentar, es decir, cómo vamos a responder a ellas una vez que han sucedido.

Podemos, por ejemplo, aceptar la realidad, entender que hay cosas que no dependen de nosotros y abandonar la idea de que no debiéramos sufrir. Cuando aceptamos la realidad por difícil que sea, podemos elegir en qué enfocar nuestra atención, elegir qué vamos a hacer con nuestro sufrimiento y aunque parezca extraño quizá sería mejor preguntarnos:

¿Qué me ofrece esta situación?

¿Qué puedo aprender de ella?

¿Cuál es la oportunidad aquí? (Las crisis siempre vienen acompañadas de una oportunidad, aunque nos sea difícil verla)

¿Cómo puedo usar este hecho para hacerme más fuerte?

¿Cómo quiero presentarme ante esto?

¿Elijo ser una víctima, auto compadecerme, lamentarme o continuar con mi vida?

¿Elijo actuar desde el miedo, o desde el amor?

¿Permanezco enojado/a o resentido/a, o me libero a través del perdón?

¿Cuál es el significado que le voy a dar a este hecho?

Estas preguntas nos llevan a reflexionar, nos piden detenernos a pensar, nos ayudan a ver el otro lado de la moneda, nos conectan con una sensación de alivio, de esperanza. Las cosas no nos pasan “a” nosotros, pasan “para” nosotros y ese “para” es el que tenemos que descubrir.

¿Para qué tenemos que vivir tal o cual circunstancia?… El medio para explorarlo puede ser la terapia y la meditación.

A través de la terapia podemos realizar el proceso de reflexión en compañía de un profesional y descubrir cómo todo va adquiriendo un sentido, enfrentamos nuestro enojo, nuestra tristeza, aliviamos nuestro dolor, en un espacio en donde nos sentimos apoyados, entendidos y con las herramientas necesarias para elegir el camino que tomaremos en nuestra vida a partir de ese hecho. Transformando el sufrimiento, creciendo, trascendiendo.

Al meditar trabajamos con nuestra mente, nos damos cuenta de cuáles son nuestros pensamientos, encontramos ese espacio de silencio que nos permite conectarnos con nuestras emociones, estabilizamos nuestro corazón y nos encaminamos hacia el amor y la compasión descubriendo que no necesitamos hacer más, solo detenernos, soltar, esperar y confiar que tarde o temprano veremos esa luz en nuestro camino.

¿Qué significado eliges dar a tu experiencia?

Silvia

TIEMPOS DIFÍCILES

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Al ser humano se le puede arrebatar todo, menos una cosa, la última de las libertades humanas, la libertad de elegir la propia actitud en cualquier conjunto de circunstancias, es decir, la libertad de elegir su propio camino.
— Viktor Frankl
 

Hace ya casi dos meses que nuestra ciudad se vio afectada por un sismo y aún ahora salir a la calle sigue siendo un recordatorio de que todo puede acabarse en un instante, no puedo evitar observar lo que me rodea, muchos edificios dañados, algunos derrumbados, es difícil caminar por esas calles sin sentir pesar por toda la destrucción que sufrimos y que todavía está ahí para recordarnos que bastan unos minutos para que todo se acabe, me considero afortunada de seguir aquí, pero este hecho por el que pasamos nos ha hecho reflexionar, tanto a mi como a mis pacientes, acerca de lo que realmente importa, en muchos casos, incluso aquello que quizá los trajo a terapia ha dejado de tener importancia, todo adquirió un matiz diferente, su foco de atención está ahora en otro lado, antes quizá olvidado, es increíble como pasamos días, semanas, meses e incluso años acumulando resentimientos, frustraciones, odios, dañando nuestras relaciones, para darnos cuenta que finalmente eso no era lo importante.

Una realidad de la vida que quizá no nos sea muy fácil de aceptar es que constantemente nos confronta con situaciones difíciles, que nos perturban, nos duelen, nos cimbran, situaciones que muchas veces ponen a prueba nuestra capacidad de comprensión, de aceptación, de enfrentamiento. 

Pensamos quizá, que no seremos capaces de superarlas, provocan una revolución en nuestras vidas y nos hacen cuestionarnos si tendremos la fortaleza para seguir adelante. 

Hoy quiero decirte, que por muy difícil que parezca, es posible continuar, quizá desde otro lugar, quizá reestructurando nuestros valores, nuestras prioridades, lo que hasta ahora nos ha definido. 

Cuando nos enfrentamos a la cruda realidad de perderlo todo, entonces podemos cuestionarnos si todo eso era lo que nos daba felicidad, de repente nos damos cuenta de que hay otras cosas más valiosas y duraderas que nos pueden dar felicidad como por ejemplo el amor a nuestros semejantes, la colaboración, la compasión por el sufrimiento de otros, la compasión por nuestro propio sufrimiento, el perdón, nuestra comunidad, nuestra familia, nuestra pareja, nuestra propia vida. 

Es a través de enfrentarnos a la posibilidad de perderlo todo, o quizá a la cruda realidad de realmente perderlo, que podemos mirar hacia otro lado y encontrar que quizá hemos pasado demasiado tiempo preocupados por cosas no tan importantes y dejando de ver las que realmente lo son. 

Por eso hoy te invito a realizar esta reflexión: 

  • ¿Cómo deseas, de ahora en adelante, que sea tu vida?
  • ¿En qué vas a enfocar tu atención?
  • ¿Cómo quieres que sea tu relación con los demás (amigos, familia, pareja)?
  • ¿Cómo vas a relacionarte contigo mismo a partir de ahora?

Recuerda que todo puede terminar en un instante, pero mientras no sea así, podemos vivir con más conciencia, saboreando cada instante de nuestra vida...

Silvia