AMÁNDONOS EN LIBERTAD

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Influidos por los criterios de la conciencia colectiva preferimos pensar en una vida de pareja estable, en lugar de asumirla como un camino de trabajo constante; preferimos pensar que nos proporcionará paz permanente, y no como un proceso de desarrollo.
— Luis José Ubando

¿Te imaginas encontrarte un día disfrutando plenamente de tu relación, enfocándote en cada momento de tu vida que compartes con tu pareja desde el amor incondicional, aceptando a tu pareja como es, sin sentir que necesita convertirse en alguien más para que te sientas feliz…?

A eso me refiero con amar en libertad, nos liberamos de nuestras demandas, de nuestras fantasías, de nuestras expectativas, nos liberamos de nuestros resentimientos, de nuestros enojos, de nuestras frustraciones y apreciamos la relación que tenemos como algo valioso, porque en verdad es así, es valiosa porque está viva, porque es real, porque nos permite superarnos cada día, ser mejores personas, madurar y compartir la vida juntos.

La Meditación y el Amor

A lo largo de este camino que hemos recorrido juntos, en cada uno de mis últimos tres blogs, he mencionado que la meditación nos entrena para estar más en contacto con nosotros mismos, con nuestra mente, con nuestras emociones, nos ayuda a conocernos y apreciar lo que tenemos con otros ojos.

La práctica de la meditación nos enseña a soltar, cuando meditamos dirigimos nuestra atención a la respiración, y al hacerlo nos ubicamos en este momento, cuando nuestra mente empieza a divagar, soltamos el pensamiento, lo dejamos ir y suavemente regresamos nuestra atención a la respiración… así de sencillo, aunque lograrlo es un gran reto porque nuestra mente está acostumbrada a ir de un lado a otro sin ningún control.

Meditar no solo nos ayuda a reducir el estrés o mejorar nuestra capacidad de prestar atención, es también un camino al amor… nos entrena a permanecer con lo que es y eso es esencial cuando hablamos del amor.

Entrenamos para estar aquí, con nuestra humanidad plena, apreciando nuestros dones y aceptando nuestras confusiones, solo así podemos aproximarnos al otro sin miedo a sentirnos vulnerables, sin necesidad de tener escudos para protegernos.

La meditación nos proporciona un espacio y es en ese espacio en donde podemos recibir, y lo que recibimos es: amor, sabiduría, creatividad, autoconocimiento, inspiración. Nos permite tener la habilidad para permanecer con la incertidumbre, que como dije anteriormente es algo que enfrentamos constantemente en nuestra relación y en la vida.

Ahora bien, en la meditación desarrollamos tres aspectos importantes que también pueden aplicarse al amor.

A) Precisión

Al meditar dirigimos nuestra atención a un objeto, en el caso del Mindfulness nuestra atención se dirige solo a la respiración y todo lo demás se considera pensamiento por lo que la idea de precisión es regresar una y otra vez a la respiración, cada vez que nuestra mente se distrae.

En nuestra relación la precisión se traduce en el CUIDADO, es decir la atención que ponemos en nuestras palabras y acciones y en como estas impactan a nuestra pareja. Darnos cuenta de como lo que decimos y hacemos se puede traducir en buenos modales o en el interés que ponemos en lo que para nuestra pareja es importante, sus preferencias, algo que es simple pero muy poco común.

Cuando decidimos de manera consciente poner atención en el otro, manifestar que nos importa, pensar en él/ella, será fácil cultivar una buena relación.

La precisión también tiene que ver con la honestidad y la responsabilidad, qué tan honestos somos con nuestra pareja, como asumimos la responsabilidad de lo que hacemos y decimos a nuestra pareja. Todo esto es importante si deseamos construir una relación verdadera.

Si no hay honestidad en una relación, nuestros corazones permanecerán cerrados, sintiéndose amenazados constantemente y no podemos construir una relación sobre esas bases.

B) Apertura

Cuando meditamos nos abrimos a lo que surja, no tratamos de cambiar ni manipular nada, todo es bien venido, tanto lo bueno como lo malo.

Cuando logramos precisión, honestidad y responsabilidad en nuestra relación, la apertura surge de forma natural, porque hay confianza, porque no hay razón para protegernos, abrimos nuestro corazón y descubrimos que la otra persona es tan importante como uno y somos capaces entonces de construir un “nosotros”.

C) Ir más allá

Ir más allá en la práctica de la meditación implica soltar todas las expectativas e ir disfrutando de lo que va sucediendo en la medida en que vamos avanzando más y más en el dominio de la técnica.

Lo mismo sucede en la relación, a medida que avanzamos y cultivamos el cuidado, la honestidad, la responsabilidad y la apertura nos vamos sumergiendo en un mar que no tiene ni principio ni final y aprendemos a soltar cualquier expectativa confiando en que sabremos navegar juntos independientemente de lo que suceda en el camino.

Ir más allá implica profundizar en la intimidad, abandonamos, como dije antes, el anhelo de cambiar al otro y nos enfocamos en conocernos uno al otro.

Mantener una relación a lo largo del tiempo es un misterio, es ir descubriendo el amor a cada momento, descubrir la magia de compartir tu vida con otra persona, creando y cuidando un mundo juntos. Lo cual no significa que el camino será seguro, porque como ya lo había mencionado antes, el amor está siempre uniéndonos y separándonos.

El Camino Hacia el Amor

En la filosofía budista se habla del Camino Noble de ocho pasos, en el libro de S. Piver, este planteamiento se aplica al amor de la siguiente manera:

1.       Visión Correcta

Se refiere a mirar al otro sin proyectar en él/ella nuestros juicios, creencias, etiquetas. Implica darnos cuenta de cuando lo estamos haciendo y abandonar esa actitud que lo único que hace es alejarnos de la persona que tenemos enfrente.

2.       Intención Correcta

La intención se refiere a la razón por la que hacemos las cosas, por qué decidimos estar en una relación, la intención correcta en este caso no es porque queremos ser amados sino porque queremos amar, con solo ese ligero cambio en nuestra intención las cosas se modifican de manera sorprendente, porque la razón no depende del otro sino de mí.

La intención correcta en una relación es dar desde el corazón, dar amor, cuidado, dar compasión, sentir el dolor del otro, sentir su felicidad y mantener la ecuanimidad.

3.       Discurso Correcto

Cómo nos comunicamos con nuestra pareja, es decir, cómo le hablamos, cómo la escuchamos. El discurso correcto parte de la visión correcta y de la intención correcta, mencionadas arriba. Si me atrevo a mirar al otro como es y mi intención en la relación es dar lo mejor de mí será fácil cuidar mi discurso.

Cuando ponemos cuidado en la manera en que nos comunicamos con nuestra pareja es posible establecer un nivel mayor de conexión e intimidad.

Necesitamos cuidar lo que decimos, la forma en que lo decimos, cuando lo decimos, como escuchamos y que tan capaces somos de responder a lo que nos dicen de manera responsable, sin mentir, empezando por ser honestos con nosotros mismos; sin dividir, culpando o lastimando al otro; sin un discurso inútil, hablar por hablar.

Implica usar las palabras como un puente, no como una barrera que nos separe. Una habilidad en muchas ocasiones poco desarrollada pero esencial cuando queremos construir una buena relación.

4.       Acción Correcta

Ser una persona decente todo el tiempo, no solo cuando alguien nos está viendo. Alguna vez se han imaginado que pasaría si en medio de una discusión alguien los estuviera observando, se atreverían a reaccionar como lo hacen, insultando, agrediendo, humillando, golpeando; lo más probable es que no. Solemos ser prudentes cuando nos sentimos observados, pero cuando no es así, nos permitimos actuar de forma impulsiva, sin importar si terminamos afectando al otro.

La acción correcta se refiere a no lastimar, no hacer daño, no robar, no mentir, no abusar de los demás. No solo cuando pueden “cacharnos” sino todo el tiempo.

Lastimamos al otro cuando nos sentimos dolidos y entonces primero tenemos que empezar por nosotros, reconocer nuestro dolor o nuestro enojo antes de actuarlo ofendiendo a la pareja.

5.       Vivir Correctamente

Como cuidamos el espacio que compartimos, no vivir en el caos y tener una buena salud financiera, es decir no gastar más de lo que tenemos.

El espacio que compartimos es el lugar en donde vive nuestra relación y necesitamos cuidarlo, entre más lo hagamos menos obstáculos para nuestra relación encontraremos.

6.       Esfuerzo Correcto

Implica trabajar todos los días en cada uno de los 5 puntos anteriores, si queremos construir una buena relación tenemos que poner atención en estos aspectos todo el tiempo, sin importar si las cosas van bien o no en nuestra relación, siempre podemos profundizar en nuestra capacidad de amar y ser amados.

7.       Atención Correcta (Mindfulness)

Estar conscientes tanto de la forma como del fondo de lo que sentimos, eso nos permite darnos cuenta de lo que sentimos y de lo que puede estar experimentando nuestra pareja. Estar plenamente conscientes o tener la atención plena a lo que sucede en el espacio que compartimos juntos puede resultar una experiencia de aprendizaje muy enriquecedora.

8.       Asimilación Correcta

La asimilación correcta implica estabilizar tanto nuestra capacidad de atención plena en el presente, como la capacidad de darnos cuenta, no solo observamos por observar, sino que vamos un paso más adelante intentando tener una mayor comprensión de lo que sucede.

Cuando somos capaces de atender a nuestra pareja, a nosotros mismos y al momento presente, estamos viviendo en el amor mismo.

CONCLUSIONES

La meditación... no es solo un camino para reducir el estrés o mejorar el rendimiento. Es un camino al amor.
— Susan Piver

Amar a alguien y decidir hacer una vida juntos requiere de mucho valor, cuando nos atrevemos a involucrarnos tenemos que deshacernos de nuestros miedos y mostrar nuestra vulnerabilidad. No es fácil y por eso en ocasiones nos llenamos de escudos que pensamos pueden protegernos de ser lastimados.

Aprender a estar en silencio con nosotros mismos, darnos un espacio para reflexionar acerca de nuestra experiencia, en una palabra, meditar, nos da poder y a la vez nos suaviza con nosotros mismos y con los demás.

La solución para tener una buena relación es estar en paz con nosotros mismos, conocer nuestras fortalezas y debilidades, aceptarnos y querernos como somos y desde ese lugar amar y aceptar al otro.

Así como lo he mencionado una y otra vez, no se trata de que sea nuestra pareja quien se convierta en la persona que soñamos para hacernos felices, nuestra felicidad por el contrario está en amarla tal cual es, y manifestar nuestra aceptación y nuestro amor a cada momento.

No estoy hablando de una relación ideal porque eso no es posible, al involucrarnos nos embarcamos en un mundo lleno de misterios, de subidas y bajadas, de momentos de plena felicidad y de otros de dolor intenso, todo eso forma parte del amor, aprender a abrazar todos esos instantes en toda su intensidad nos permite crecer en el amor, madurar con nuestra pareja y construir una relación a prueba de todo.

Un amor real, no uno basado en una fantasía infantil, y eso es posible, creo que si pudiéramos adoptar esta visión acerca de las relaciones de pareja no viviríamos peleando constantemente por cumplir nuestras demandas, no viviríamos culpando al otro por no darnos lo que queremos, depende de nosotros, primero atrevernos a cambiar nuestra postura acerca del amor y después atrevernos a practicar todo lo que he expuesto en estos últimos cuatro blogs.

Finalmente, quiero expresar mi agradecimiento a Susan Piver por haber expuesto de una manera tan clara y con tanto sentido la postura del amor a partir de los planteamientos de la filosofía budista. A través del recorrido que hice en los últimos blogs intenté resumir lo más verazmente los planteamientos de su libro, por supuesto que coincido enormemente con sus puntos de vista y puedo decir que cada día vivo mi relación a partir de ellos.

¿Te atreves a ponerlos en práctica para comprobarlo?

Silvia García

ENFRENTAR LA INESTABILIDAD JUNTOS ES AMOR

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Después de todo, tu y yo somos uno solo, juntos sufrimos, juntos existimos, y para siempre nos recrearemos el uno en el otro.
— Teilhard de Chardin

¿Y si de lo único que podemos estar seguros en la relación es de que vamos a experimentar incomodidad, que nos puede salvar?

Encontrarnos con esa incomodidad juntos, cuando entendemos lo que nos sucede y estamos dispuestos a no dejarnos vencer, cuando protegemos nuestro amor, entonces nos fortalecemos y podemos enfrentar lo que sea juntos, eso es amor y se traduce en una mayor intimidad.  

De lo contrario nos desgastaremos buscando un culpable sin la posibilidad de resolver el problema.  

Como dije en los anteriores blogs el cambio es parte de la relación, de la misma forma que lo es para la vida en general, nada permanece, a veces nos sentimos felices y comprendidos por nuestra pareja y otras sentimos que estamos teniendo una relación con un completo extraño. 

Lo importante sin embargo es entender que el problema no se resuelve cambiando al otro, o esperando que sea diferente a cómo es, hacerlo solo desgasta la relación y no nos lleva a ningún puerto seguro. 

Piver, en su libro “Las 4 Verdades Nobles del Amor” menciona que necesitamos navegar y enfrentar el temporal juntos, es la única manera de poder salvarnos. 

EL ESPACIO QUE COMPARTIMOS

Un aspecto importante que nos ayuda a tener una buena relación se refiere a cómo cuidamos el espacio que compartimos, este siempre ha sido un tema que surge en la terapia, un miembro de la pareja es muy limpio y ordenado y el otro no pone mucha atención en ello, hasta la forma de lavar los platos o doblar la ropa puede generar conflicto, eso es normal, venimos de aprendizajes diferentes, otro tema puede ser el de la comida que consumimos, podemos coincidir o estar en total desacuerdo, lo importante aquí es respetar los gustos de cada quien y esforzarnos por hacer que este espacio sea una oportunidad para compartir y conectarnos; la ropa que usamos, los amigos que frecuentamos y como pasamos el tiempo libre, pueden ser también temas que generen dificultades, si somos muy diferentes y no coincidimos en nuestros gustos, el reto es aprender a vivir con las diferencias, negociar y llegar a acuerdos aunque eso implique que en ocasiones tangamos que ceder por el bien de la relación, finalmente es así como tenemos que verlo, lo hacemos en pro de la relación, no de mis intereses personales o los de mi pareja. 

Cuando hay hijos, este es también un tema que nos puede meter en conflicto, desde la forma en que queremos educarlos, establecer o no límites con ellos, los valores que les vamos a transmitir; como dice Covey, “…las familias exitosas nos se dan así nada más…Las cosas que realmente importan necesitan tiempo, pensamiento, planeación y prioridades. Se tiene que trabajar en ello y hacer sacrificios, se tiene que querer y pagar el precio.” Entre mejor estemos en la relación más fácil será ponernos de acuerdo en el tema de los hijos.

Es importante cuidar del espacio que compartimos, convertirlo en un lugar en donde nos podamos sentir cómodos y de alguna manera seguros, es triste ver parejas que prefieren evitar estas oportunidades de convivencia y para ello se saturan de trabajo para pasar el mayor tiempo posible fuera de casa, cuando eso llega a suceder necesitamos explorar cómo nos estamos sintiendo en cada uno de esos aspectos y cómo podemos lograr resolver los problemas que se nos presentan.

LOS SENTIMIENTOS QUE GENERAMOS

Existen sentimientos que deberíamos tener para lograr enfrentar las dificultades juntos y que son cualidades del corazón, pero lo que realmente sucede es que ante las dificultades es común que permanezcamos en estados desagradables como el enojo, el resentimiento, la queja, la inseguridad, que no hacen más que crear un espacio interno de oscuridad, en donde nos cerramos al otro,  lo que buscaríamos es por el contrario crear un hogar donde lo que prevalezca sean los sentimientos positivos tales como: 

El amor bondadoso

Pero no el amor como lo conocemos sino un sentimiento que reconoce que todos los seres humanos buscamos ser felices, estar sanos, sentirnos seguros, y estar en paz. Este amor que nos habla de que somos iguales, tenemos estos anhelos comunes, y por eso podemos hablar de un nosotros, conectarnos.

Cuando podemos entender que al entrar en una relación somos vulnerables ante la otra persona, nos sentiremos más cercanos y seremos mucho más cuidadosos de la forma en que tratamos a nuestra pareja.

La compasión

Ese sentimiento que se genera cuando nuestra pareja está sufriendo, cuando podemos sentir su dolor, su sentimiento nos toca, no podemos ser indiferentes a ello. Cuando somos capaces de sentir compasión por nuestra pareja estamos manifestando lo mucho que nos importa lo que le sucede.

Cuantas veces nos llega a suceder que permanecemos indiferentes a lo que le sucede al otro, como si pretendiéramos que todo tiene que funcionar bien siempre, que nuestra pareja nunca se enferme, o se queje de algún dolor, porque pareciera que no sabemos que hacer con la incomodidad que eso nos produce, pero somos seres humanos y no estamos exentos de nada de eso.

Alegría compartida

Cuando la alegría del otro nos hace felices, nos alegramos por sus logros, sentimos su felicidad como si fuera la nuestra. Esta es quizá uno de los sentimientos más difíciles de generar porque muy a menudo nos encontramos compitiendo con nuestra pareja y sus logros nos hacen sentir amenazados. Pero, así como podemos sentir su dolor, también podemos compartir sus gozos y sus alegrías.

Ecuanimidad

Que se refiere a la estabilidad que tendríamos que experimentar ante cualquier suceso que experimentemos: amor, dolor, alegría.

Este sentimiento nos permite enfrentarlo todo y se refiere a la fuerza de carácter, que se genera cuando nos sentimos seguros de poder aceptar lo que sea que pueda suceder.

La ecuanimidad nos ayuda a aceptar que las cosas sean como son y no sufrir por ello, amar lo que es, en cada momento de nuestra vida en pareja. 

ACCIONES TRASCENDENTES

Estas acciones nos ayudan a expresar las cualidades mencionadas anteriormente en términos prácticos y son una guía para lograr relaciones duraderas.

Generosidad

Para ser generosos debemos abrir nuestro corazón y darnos cuenta de que lo importante en la relación no está en recibir sino en dar, pero dar sin una agenda específica, no caigamos en el error de evaluar quién es más generoso en la relación y no nos limitemos a dar solo cuando estamos recibiendo algo.

Enfocarnos en lo que podemos ofrecer de manera incondicional requiere de apertura y flexibilidad. La fuente de la felicidad está en dar, mientras que la fuente de sufrimiento está en esperar recibir.

Disciplina

La disciplina que necesitamos tener para trabajar con cada situación que surja con apertura e integridad. Estar dispuestos a observar el panorama completo y no detenernos ni desgastarnos en detalles, examinar nuestros puntos de vista y tomarlos en serio, pero no aferrarnos a ellos sino más bien, dejarlos ir en pro de la relación, regresar a lo importante, que es nuestra pareja tal y como es en ese momento y sin tener un manual a través del cual nos la pasamos evaluando su comportamiento de correcto o incorrecto con la intención de cambiarla.

Paciencia

Se refiere a la tolerancia que desarrollamos ante nuestras debilidades y la disposición a trabajar con nuestra mente, entender cuando estamos distorsionando la realidad o atribuyendo intenciones en el comportamiento del otro que nos hace sentir víctimas. Tener la paciencia para observarnos primero a nosotros mismos reconociendo nuestras emociones comprendiendo y entendiendo que nosotros somos responsables de nuestras reacciones.

La paciencia implica fe en la acción, nunca darnos por vencidos. Es también una forma de amor.

La meditación es por supuesto el método ideal para entrar en contacto con nuestro mundo interno, cuando la practicamos no solo aprendemos a conocernos mejor, sino que nos apropiamos de lo que sentimos y dejamos de culpar a los demás por ello. Nos ayuda a aceptar las cosas tal como son.

Esfuerzo

¿Cómo? Así es, la relación requiere de trabajo, con el amor no basta, pero este esfuerzo no es algo que nos va a agotar o desgastar, no nos va a quitar energía sino todo lo contrario, nos va a llenar de alegría y por consecuencia de energía.

De lo que estamos hablando aquí es del interés que elegimos tener en nuestra pareja, en la relación, el cuidado que vamos a tener hacía ambas, independientemente de que las cosas vayan bien o no, es trabajar constantemente con nuestras deficiencias para ser cada día mejores personas en beneficio de la relación.

Meditación

La técnica de la meditación consiste en poner nuestra atención en un objeto de nuestra elección, este puede ser un mantra, un sonido, la respiración, la idea de la meditación es que cada vez que la mente se distraiga con algún pensamiento debemos regresar nuestra atención al objeto elegido.

Cuando transferimos la práctica de la meditación a la relación de pareja la idea es que cada vez que nos desviemos hacia el enojo, el conflicto, la frustración, seamos capaces de regresar al amor, tantas veces como sea necesario.

Un amor que significa apertura, solo en un estado de apertura somos capaces de dar y recibir, de lo contrario nos cerramos a nuestra experiencia y a la del otro y eso no hace más que complicar aún más las cosas.

Con la meditación aprendemos a soltar, soltar nuestras expectativas, nuestras demandas, nuestras frustraciones, nuestros resentimientos, ya que solo así podemos realmente conectarnos con nuestra pareja.

Sabiduría

De lo que se trata aquí es de hacer que nuestra relación sea sabia en sí misma, es la que nos marca el camino a seguir, para ello tenemos que olvidar nuestras teorías de lo que debe ser una relación o de cual sería el comportamiento adecuado de nuestra pareja, solo así seremos capaces de conectarnos con ella desde la aceptación.

ATENCIÓN

La atención es la forma más básica de amor, cuando pones tu atención plena (mindfulness) en alguien la relación florece.

Esta habilidad está bastante olvidada en un mundo de constantes distracciones, pero se vuelve esencial cuando se trata del amor.

Si no estamos dispuestos a prestar atención a nuestra pareja, el amor no es posible.

Es a través de nuestra atención que somos capaces de entender y conocer a nuestra pareja y es un hábito que como mencioné antes, se entrena con la meditación.

CONCLUSIÓN

Si hay amor, la pena respira, las lagrimas sonríen, el dolor es más suave, la culpa pierde su filo, el juicio olvida a quién juzgar, el miedo ya no se asusta, la separación termina.
— Robert Holden

Para poder enfrentar la inestabilidad propia de una relación, tenemos entonces que desarrollar ciertas actitudes, generar determinados sentimientos y comportamientos, quizá esto implique vivir con mayor conciencia en nuestra relación, estar mucho más en contacto con lo que va sucediendo día a día.

 No se trata de vivir en un eterno paraíso porque como ya lo he mencionado eso no es más que una fantasía difícil de realizar. Se trata de vivir un amor real, con sus encuentros y sus desencuentros, un amor en constante cambio, un amor que no nos ofrece una estabilidad permanente y entre mejor armados estemos con todo lo que se mencionó anteriormente, podremos en verdad disfrutar de una relación plena, con la confianza de que seremos capaces de enfrentar cualquier circunstancia que se nos presente en el camino.

 No existe el hombre ni la mujer de tus sueños. Seguro que siempre elegimos mal. Pero también es seguro que, si enfrentamos estas realidades, tendremos más posibilidades de ver las oportunidades de crecimiento y evolución propias de cualquier encuentro humano que es, simplemente humano.

Y ahora te toca a ti reflexionar al respecto:

 ¿Cuáles actitudes, sentimientos o comportamientos te hacen falta desarrollar para tener una mejor relación con tu pareja?

 ¿En dónde tendrías que enfocar tu atención?


Silvia

¿POR QUÉ SUFRIMOS EN LA RELACIÓN?

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En el momento en que tratamos que el amor sea seguro, deja de ser amor. No hay nada menos seguro que el amor.
— Susan Piver

INTRODUCCIÓN

Si la primera verdad acerca del amor es que las relaciones nunca se estabilizan, la segunda verdad nos dice que esperar que las relaciones sean estables es lo que nos genera sufrimiento.

Si la vida es sufrimiento como dice la primera verdad, de acuerdo con la filosofía budista, pretender que no sea así es lo que nos genera sufrimiento.

La idea es darnos cuenta de cómo oponernos a lo que la vida nos muestra, querer que las cosas sean diferentes a como son no solo evita que alcancemos la felicidad, sino que nos genera una enorme frustración que puede traducirse en tristeza, depresión, enojo, emociones que nos roban la tranquilidad y nos dificultan las relaciones con los demás.

LA SEGUNDA VERDAD

Esperar que las relaciones sean estables, es lo que las hace inestables.

Aunque siempre hemos pensado que al encontrar a nuestra pareja ideal habremos encontrado la felicidad, la realidad es que no es así, la felicidad la obtenemos no por lo que nuestra pareja nos brinda para satisfacer nuestras necesidades sino al poner atención en sus necesidades.

Seria bueno reflexionar un poco más sobre este hecho, ¿Qué buscamos al buscar amor? ¿Seguridad, comodidad, protección, confianza, compañía? Suena muy bien, sin embargo, cuando aceptamos que las relaciones son inestables, estamos aceptando sentirnos vulnerables, de nada sirve querer controlar lo que difícilmente puede ser controlado.

Cuando estamos en una relación, entramos en un mundo incierto, desconocido, misterioso… pero a la vez, maravilloso.

Mucha de la incomodidad en nuestras relaciones viene, no solo de nuestros conflictos o desacuerdos, sino de pensar que nuestra felicidad está en función de nuestras posesiones materiales, nuestra ideología, alguna práctica espiritual o de encontrar a tu media naranja. Viene de esperar que surja el amor en vez de ofrecer tu corazón una y otra vez.

No podemos pasarnos el tiempo condicionando el amor a nuestra pareja en la medida en que cumpla con nuestras expectativas y tampoco proyectando en ella el ideal que algún día imaginamos.

¿CÓMO DARNOS CUENTA?

Identificar todas estas creencias, ideas erróneas o mitos acerca de las relaciones de pareja requiere de un nivel de conciencia que pocas veces logramos alcanzar, detenernos y reflexionar acerca de lo que pensamos y de cómo estos pensamientos determinan nuestra forma de relacionarnos requiere de darnos cuenta y aquí nuevamente entra la meditación, específicamente la técnica de mindfulness como aquella que nos permite estar en el presente, y poder identificar cuando estamos reaccionando a nuestra fantasía y no a nuestra realidad. Una vez que somos conscientes entonces podemos elegir a nuestra pareja tal y como es o relacionarnos con la persona que imaginamos debiera ser.

Si nos relacionamos con quien realmente es, entonces podemos establecer una relación madura, mientras que si elegimos la otra opción estamos aferrándonos a una fantasía infantil.

Prestar atención implica sentir, estar conectados, cercanos, en este momento, justo ahora, a cada instante.

¿Y SI NUESTROS CAMINOS SE SEPARAN?

Cuando en la relación nuestros caminos no coinciden, es más fácil estudiar acerca del amor que practicarlo.

Llegar a acuerdos se vuelve más difícil y amenazante. Mantenerse abierto requiere de práctica. La práctica requiere de un contenedor, un lugar o una rutina sin el cual la energía puede disiparse.

En este sentido las relaciones y la práctica de la meditación tienen mucho en común. Es a través de la meditación que podemos aceptar al otro tal y como es, abriendo nuestro corazón a lo que sea.

Como he mencionado anteriormente las relaciones son difíciles y gran parte de su dificultad se debe a que somos diferentes, la solución no es que lleguemos a ser iguales y poder coincidir en todo sino aprender a vivir con nuestras diferencias y enriquecernos con ellas.

CONCLUSIÓN

A manera de conclusión haré referencia a una fábula de Schopenhauer:

“La Parábola de los Puerco espines”

“Era invierno y los animales amenazados de morir decidieron agruparse para evitar el frío, se juntaron lo más cerca que pudieron para calentarse con el calor propio de sus cuerpos, los puerco espines, aislados cada uno en su rincón, tenían frío. Transcurrieron unos días, hasta que se les ocurrió que una buena forma de calentarse sería apretarse unos contra otros. Al acercarse, sintieron un agudo dolor, por las heridas que se producían entre ellos con sus púas, y decidieron alejarse. Al poco tiempo, el frío se tornó insoportable, y volvieron a buscar el calor de los cuerpos amigos. Los pinchazos, les recordaron, que, tratándose de puerco espines, el exceso de cercanía era peligroso. El calor era agradable pero no las heridas que se causaban. Sin embargo, se dieron cuenta que si se aislaban terminarían solos y congelados. Tenían que elegir entre morir solos, por el frío, o aceptar la incomodidad de lastimarse por la cercanía. Decididos, a no dejarse vencer en su lucha contra el frío, se alejaron y se acercaron varias veces, hasta que alcanzaron una distancia óptima, que les permitió estar calentitos, pero sin lastimarse, y así pudieron sobrevivir. Sabiamente estuvieron dispuestos a vivir con las pequeñas heridas causadas por la cercanía de sus compañeros, para poder beneficiarse del calor colectivo.”

Al estar en relación con el otro es inevitable que en ocasiones terminemos lastimándonos, pero al final es mejor estar juntos que vivir apartados de los demás.

Aprender a aceptar nuestras imperfecciones puede ser una exitosa estrategia de supervivencia.

Aún las mejores relaciones no están libres del conflicto, es inevitable que nos lastimemos mutuamente, que nos mal interpretemos, que algunas veces nos rechacemos, que nos aferremos uno al otro, que reaccionemos.

La realidad es que tenemos diferentes necesidades y en ocasiones estas entran en conflicto. Y provocan que terminemos reaccionando no siempre de la mejor manera. 

El conflicto es algo natural, liberarnos de él implica aprender a responder a las heridas que nos provocamos, y dejar que lo que surja sea el fundamento que de alguna forma nos enseñe a cómo profundizar en la conexión, la calidez y el entendimiento.

Lo ideal es que veamos el conflicto como algo que nos es dado y como la puerta que nos conduzca a un profundo despertar cuando estemos dispuestos a prestar atención.

Silvia

 

LAS RELACIONES NUNCA SE ESTABILIZAN

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...no importa que tan determinado seas o que tan afortunadas hayan sido tus circunstancias, es imposible escapar a las dificultades...
— Susan Piver

Introducción

Basándose en la Filosofía Budista, Susan Piver nos habla de las 4 Verdades Nobles aplicadas al amor, en su libro “The Four Noble Truths of Love”, 2018.  Mi objetivo es hacer una síntesis de dicho planteamiento abarcando cada una de las verdades por separado en mis siguientes blogs, esperando que resulte útil y nos permita tener relaciones de pareja mucho más enriquecedoras.

Empezaré mencionando las Cuatro Verdades Nobles en general:

1.       La Vida es sufrimiento y constante cambio, nada permanece.

2.       Pretender que no sea así es lo que nos provoca más sufrimiento.

3.       Es posible dejar de sufrir.

4.       Existe un camino para dejar de sufrir.

La Primera Verdad

La Vida es sufrimiento y constante cambio, nada permanece.

Aplicada a la relación de pareja, nos encontramos con que la primera verdad se asocia al hecho de que las relaciones son difíciles, nunca se estabilizan, incluso desde que iniciamos una relación, son difíciles porque cuando conocemos a alguien nos sentimos vulnerables, surgen nuestras inseguridades, nuestras dudas, nuestra necesidad de aceptación y nuestro miedo al rechazo.

Sabemos que somos capaces de amar, pero dudamos de nosotros, nos sentimos inseguros y nos falta confianza, constantemente nos juzgamos y somos muy duros con nosotros mismos, con el tiempo esa intolerancia personal empezamos a tenerla con nuestra pareja, nos volvemos intolerantes.

Una vez que la relación avanza, el encanto del enamoramiento desaparece cada vez que nos enfrentamos con las diferencias de nuestra pareja, no entendemos por qué hace cosas distintas a como nosotros lo hacemos, por qué piensa diferente, por qué no podemos coincidir.

Conflictos en la relación

Los conflictos surgen uno tras otro, cuando pensamos que ya resolvimos un problema surge otro y otro y otro, no hay forma de permanecer cómodos.

El conflicto surge porque ante un mismo hecho, cada integrante de la pareja se forma una visión distinta de esta, el significado que le da, basado en sus aprendizajes y su manera de percibir la realidad es opuesto al de su pareja, lo que provoca que veamos al otro de forma negativa por no coincidir con nuestra visión.

Culpamos al otro de nuestro malestar y nos negamos a comunicarnos con él/ella, buscando siempre quien tiene la razón y quien no. Querer tener la razón nos cierra a ver la perspectiva del otro, nos impide verlo, oírlo, sentirlo tal como es.

Al entrar en una relación y comprometernos, anhelamos cumplir nuestras expectativas de poder coincidir, de que el otro nos haga felices, de estar en todo de acuerdo y eso está muy alejado de la verdad.

En cuanto iniciamos una relación, como dice Piver, surgen los desacuerdos, las diferencias, las decepciones, aún las cosas más mínimas nos meten en conflicto.

Además, se agrega la creencia errónea de pensar que, si nuestra pareja realmente nos ama, hará hasta lo imposible por complacernos y eso es una fantasía porque la persona con la que decidimos hacer una vida es la que es y nuestro trabajo en la relación no es cambiarla para que sea una “mejor persona” sino aprender a aceptarla tal como es.

Emociones Negativas

Cuando nos damos cuenta de que no cumplimos nuestras expectativas, experimentamos frustración, enojo, tristeza, miedo; estas emociones controlan el modo en que percibimos a nuestra pareja y provocan en nosotros acciones negativas, empezamos a pelear con el deseo de poder cambiarla, nos volvemos hostiles, defensivos lo que hace más difícil buscar alternativas satisfactorias para ambos y encontrar una solución al problema.

Nos sentimos ansiosos, a la defensiva, intolerantes, irritables. Cuando estamos defensivos buscamos auto protegernos y castigar al otro, evitar que abuse de nosotros y por todo esto, dejamos de ver las necesidades y deseos de nuestra pareja y nos centramos solo en las nuestras.

Percibimos al otro como egoísta, inadecuado, es el otro el que siempre está mal mientras que nosotros somos quienes siempre tenemos la razón con lo que mantenemos la “buena imagen que tenemos de nosotros mismos”.

Lo que no entendemos es que odiamos en los demás lo que odiamos en nosotros mismos, nuestro rechazo hacia ellos es en realidad nuestro propio rechazo.

El miedo que sentimos cuando se ve amenazada la permanencia de nuestra relación nos lleva a desarrollar actitudes que más que resolver, solo empeoran las cosas:

1) Pasión

Nos aferramos a desear que las cosas sean como queremos que sean y lo que necesitamos es desapegarnos, entender que cada circunstancia que surja permanecerá por un tiempo y se desvanecerá por lo que tenemos que aprender a dejar ir.

2) Agresión

Tendemos a destruir todo lo que consideramos un problema y eso en vez de resolverlo lo fortalece.

3) Ignorancia

Negamos la situación o la minimizamos haciendo de cuenta que no existe. Inventamos miles de formas de evadirnos de la realidad, pero no pensar en el problema o hacer de cuenta que no existe tampoco es la solución.

Estas tres actitudes enmascaran el miedo, pero lo que necesitamos es enfrentarlo, reconocerlo, sentirlo.

Practicar la meditación lo posibilita, trabajar con tu mente te permite estar siempre en el presente, darte cuenta de lo que te sucede, detenerte, darte un espacio antes de reaccionar, enfrentar lo que sea con tranquilidad.

Al meditar abrimos nuestro corazón, lo estabilizamos.

Meditar es un camino al amor y a la compasión.

Necesitamos seguir explorando lo que nos sucede y no desalentarnos, ni querer abandonar cuando las cosas no son como queremos que sean, si la vida es sufrimiento, eso es algo que nos va a ocurrir una y otra vez, sobre todo en nuestras relaciones, nada es lo que pensábamos y es por eso por lo que la vida es nuestra gran maestra.

Conclusión

“El despertar se encuentra en el placer y en el dolor, en la confusión y en la sabiduría, está disponible en cada momento de nuestra extraña, insondable y ordinaria vida cotidiana
— Pema Chödrön

No vamos a resolver nuestras dificultades pretendiendo que no existan los problemas, no existe una relación estable, cada día es un nuevo reto, implica un nuevo aprendizaje si es que estamos dispuestos a aceptar la realidad y abrirnos a las posibilidades que nos brinda desde un espacio de paz y tranquilidad, aceptándonos como somos, sin intentar que seamos diferentes o pretender que todos los días sean iguales.

Como la relación nunca se estabiliza, necesitamos estar dispuestos a aceptar la incertidumbre, no saber lo que va a pasar cada día, abandonar la necesidad de controlar el comportamiento del otro pensando que eso nos dará seguridad, y estar dispuestos a sentirnos incómodos reconociendo que esa incomodidad está provocada por nuestra necesidad de tener certeza.

Aceptar que la relación no me va a hacer feliz, no es lo que mi pareja diga o haga lo que me va a dar felicidad sino la tranquilidad de saber que estar en una relación implica aceptar que en ocasiones no me voy a sentir todo lo bien que quisiera.

La magia de nuestra relación está en la sorpresa, en el misterio, en el encuentro. Crecemos cuando estamos dispuestos a entender que cada dificultad que encontramos en el camino es una oportunidad para conocernos más y fortalecer nuestra unión.

¿Qué estás dispuesto a hacer por tu relación?

Silvia

¿TERAPIA YO?

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Vuélvete un observador de tus propios pensamientos y de las acciones que esos pensamientos provocan...
— Marcus Aurelius

En mi trabajo como terapeuta me he encontrado con que nunca es fácil tomar la decisión de buscar ayuda, aún a pesar de que en ocasiones nos encontramos en situaciones realmente difíciles, de mucho sufrimiento, desgaste, desesperación, preferimos dejarlo para después anhelando que con el tiempo mejoraremos, en ocasiones es así, pero la mayoría de las veces la situación empeora.

Cuando finalmente nos decidimos ya llevamos varios años afectando nuestra salud, nuestras relaciones, incluso nuestra economía, porque estoy convencida de que difícilmente podemos funcionar adecuadamente si estamos en medio de un conflicto emocional o interpersonal.

¿Por qué esperamos tanto?

Generalmente es porque nos ocupamos en otras cosas, en ocasiones evadiéndonos con la comida, el cigarro, el alcohol, las drogas, las compras, los videojuegos, Netflix, en fin, cualquier cosa que logre adormecernos para no pensar, para no sentir, para no tener que decidir.

Otra excusa que ponemos es que no tenemos los recursos económicos para invertir en un proceso terapéutico y quizá sea así, pero creo que deberíamos preguntarnos: ¿Qué es más importante para nosotros que nuestra salud mental y emocional? ¿Cómo podemos ser realmente productivos si no nos sentimos bien?

Creemos que estamos ahorrando y que es mejor no tener ese gasto, pero el precio que pagamos por no hacerlo es mucho mayor, las consecuencias a nivel físico, laboral, social pueden ser graves, como la pérdida del trabajo, la enfermedad, la separación.

¿Qué hacer?

Quizá no hemos podido librarnos del temor o la vergüenza que implica acudir con un terapeuta, pero déjame decirte por qué invertir en tu salud mental y emocional es tan importante.

¿Te imaginas que un día te despiertes sintiendo que tienes el control de tu vida?

¿Un día en el que te des cuenta de que no eres víctima de tus circunstancias?

¿Un día en donde te puedas sentir en equilibrio y que eso te permita tener una mejor relación con los demás?

¿Un día en que te sientas lleno de energía y seas más productivo?

¿Un día en que disfrutes de tu vida y agradezcas todo lo que tienes?

Todo esto es posible, la buena noticia es que no tenemos que permanecer en un estado de sufrimiento y desgaste, pensando que cuando cambien las circunstancias nos sentiremos mejor.

Trabajar en tu salud mental implica reconocer que uno es el único responsable de sus emociones porque ellas son resultado de nuestros pensamientos, identificar cuáles son esos pensamientos que constantemente se apoderan de nosotros requiere de tiempo, de reflexión, cuando nos damos cuenta de que lo que pensamos es algo que aprendimos y nunca cuestionamos, pero que no necesitamos seguirlo pensando si al hacerlo sufrimos o tenemos comportamientos inadecuados, es realmente un alivio.

Invertir en ti no solo te beneficia a ti, también a las personas que te rodean.

Aprender a manejar tu mente y por consecuencia tus emociones y tus conductas, te permite tener una vida más tranquila, alegre, te ayuda a manejar tu enojo, tu ansiedad, tus miedos, tus frustraciones. Es posible tener una mejor vida, pero no por las razones que nos han enseñado o hemos aprendido.

¿Qué es una mejor vida?

Una mejor vida no se logra porque las personas con las que vivimos nos tratan bien y cumplen todas nuestras expectativas, tampoco se logra porque cambiamos de trabajo, de pareja, de ciudad, tampoco por viajar más o comprar más cosas; eso no necesariamente nos produce bienestar permanente, quizá solo momentáneo, incluso podemos ver infinidad de ejemplos en donde a pesar de tener las mejores circunstancias la gente vive deprimida o angustiada.

Una mejor vida es aquella en donde logramos tener un equilibrio emocional, lleno de emociones positivas, una mejor vida se logra cuando entendemos que si cambiamos nuestra manera de pensar cambiaran también nuestras emociones y por consecuencias nuestro comportamiento, es una vida en donde lograremos realmente tener los resultados que anhelamos en todas las áreas de nuestra vida.

En la terapia emprendemos un proceso en el que cambiamos nuestras emociones cambiando nuestra manera de pensar, algo de lo que se ha escrito e investigado demasiado, desde las teorías filosóficas más antiguas incluyendo la filosofía budista, hasta los enfoques psicológicos más contemporáneos.

Una mejor vida depende de lo que hacemos con nuestros pensamientos y eso está directamente relacionado con nosotros, no depende de nadie más, por lo mismo nos da poder y nos libera de las circunstancias externas que siempre son impredecibles.

Una mejor vida no es una vida libre de sufrimiento porque no podemos evitar que sucedan situaciones difíciles, pero podemos aprender a estar en paz y aceptar que las circunstancias negativas forman parte de nuestra existencia.

Conclusiones

Aceptar esta intangibilidad de nuestros pensamientos, con su falta de realidad, puede liberarnos del sufrimiento y la angustia.
— Pema Chödrön

Necesitamos aprender a manejar nuestras emociones para tener una madurez e inteligencia emocional que nos permita tener la calidad de vida que deseamos.

Ser conscientes de los pensamientos que elegimos tener y de los resultados que obtenemos con ellos.

Entender nuestra mente para poder hacernos responsables de lo que generamos.  

Cuestionar los conceptos y las ideas que hemos mantenido hasta ahora.

Dejar de depender o controlar las circunstancias externas para ser felices.

Encontrar lo que internamente nos puede producir ese nivel de bienestar.

No se trata de estar bien “por” lo que nos sucede, sino más bien estar bien “para” lo que suceda.

Y finalmente invertir en nosotros y considerarlo como la mejor inversión.

¿Estás listo/a para trabajar en ti?

Silvia