ENFRENTAR LA INESTABILIDAD JUNTOS ES AMOR

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Después de todo, tu y yo somos uno solo, juntos sufrimos, juntos existimos, y para siempre nos recrearemos el uno en el otro.
— Teilhard de Chardin

¿Y si de lo único que podemos estar seguros en la relación es de que vamos a experimentar incomodidad, que nos puede salvar?

Encontrarnos con esa incomodidad juntos, cuando entendemos lo que nos sucede y estamos dispuestos a no dejarnos vencer, cuando protegemos nuestro amor, entonces nos fortalecemos y podemos enfrentar lo que sea juntos, eso es amor y se traduce en una mayor intimidad.  

De lo contrario nos desgastaremos buscando un culpable sin la posibilidad de resolver el problema.  

Como dije en los anteriores blogs el cambio es parte de la relación, de la misma forma que lo es para la vida en general, nada permanece, a veces nos sentimos felices y comprendidos por nuestra pareja y otras sentimos que estamos teniendo una relación con un completo extraño. 

Lo importante sin embargo es entender que el problema no se resuelve cambiando al otro, o esperando que sea diferente a cómo es, hacerlo solo desgasta la relación y no nos lleva a ningún puerto seguro. 

Piver, en su libro “Las 4 Verdades Nobles del Amor” menciona que necesitamos navegar y enfrentar el temporal juntos, es la única manera de poder salvarnos. 

EL ESPACIO QUE COMPARTIMOS

Un aspecto importante que nos ayuda a tener una buena relación se refiere a cómo cuidamos el espacio que compartimos, este siempre ha sido un tema que surge en la terapia, un miembro de la pareja es muy limpio y ordenado y el otro no pone mucha atención en ello, hasta la forma de lavar los platos o doblar la ropa puede generar conflicto, eso es normal, venimos de aprendizajes diferentes, otro tema puede ser el de la comida que consumimos, podemos coincidir o estar en total desacuerdo, lo importante aquí es respetar los gustos de cada quien y esforzarnos por hacer que este espacio sea una oportunidad para compartir y conectarnos; la ropa que usamos, los amigos que frecuentamos y como pasamos el tiempo libre, pueden ser también temas que generen dificultades, si somos muy diferentes y no coincidimos en nuestros gustos, el reto es aprender a vivir con las diferencias, negociar y llegar a acuerdos aunque eso implique que en ocasiones tangamos que ceder por el bien de la relación, finalmente es así como tenemos que verlo, lo hacemos en pro de la relación, no de mis intereses personales o los de mi pareja. 

Cuando hay hijos, este es también un tema que nos puede meter en conflicto, desde la forma en que queremos educarlos, establecer o no límites con ellos, los valores que les vamos a transmitir; como dice Covey, “…las familias exitosas nos se dan así nada más…Las cosas que realmente importan necesitan tiempo, pensamiento, planeación y prioridades. Se tiene que trabajar en ello y hacer sacrificios, se tiene que querer y pagar el precio.” Entre mejor estemos en la relación más fácil será ponernos de acuerdo en el tema de los hijos.

Es importante cuidar del espacio que compartimos, convertirlo en un lugar en donde nos podamos sentir cómodos y de alguna manera seguros, es triste ver parejas que prefieren evitar estas oportunidades de convivencia y para ello se saturan de trabajo para pasar el mayor tiempo posible fuera de casa, cuando eso llega a suceder necesitamos explorar cómo nos estamos sintiendo en cada uno de esos aspectos y cómo podemos lograr resolver los problemas que se nos presentan.

LOS SENTIMIENTOS QUE GENERAMOS

Existen sentimientos que deberíamos tener para lograr enfrentar las dificultades juntos y que son cualidades del corazón, pero lo que realmente sucede es que ante las dificultades es común que permanezcamos en estados desagradables como el enojo, el resentimiento, la queja, la inseguridad, que no hacen más que crear un espacio interno de oscuridad, en donde nos cerramos al otro,  lo que buscaríamos es por el contrario crear un hogar donde lo que prevalezca sean los sentimientos positivos tales como: 

El amor bondadoso

Pero no el amor como lo conocemos sino un sentimiento que reconoce que todos los seres humanos buscamos ser felices, estar sanos, sentirnos seguros, y estar en paz. Este amor que nos habla de que somos iguales, tenemos estos anhelos comunes, y por eso podemos hablar de un nosotros, conectarnos.

Cuando podemos entender que al entrar en una relación somos vulnerables ante la otra persona, nos sentiremos más cercanos y seremos mucho más cuidadosos de la forma en que tratamos a nuestra pareja.

La compasión

Ese sentimiento que se genera cuando nuestra pareja está sufriendo, cuando podemos sentir su dolor, su sentimiento nos toca, no podemos ser indiferentes a ello. Cuando somos capaces de sentir compasión por nuestra pareja estamos manifestando lo mucho que nos importa lo que le sucede.

Cuantas veces nos llega a suceder que permanecemos indiferentes a lo que le sucede al otro, como si pretendiéramos que todo tiene que funcionar bien siempre, que nuestra pareja nunca se enferme, o se queje de algún dolor, porque pareciera que no sabemos que hacer con la incomodidad que eso nos produce, pero somos seres humanos y no estamos exentos de nada de eso.

Alegría compartida

Cuando la alegría del otro nos hace felices, nos alegramos por sus logros, sentimos su felicidad como si fuera la nuestra. Esta es quizá uno de los sentimientos más difíciles de generar porque muy a menudo nos encontramos compitiendo con nuestra pareja y sus logros nos hacen sentir amenazados. Pero, así como podemos sentir su dolor, también podemos compartir sus gozos y sus alegrías.

Ecuanimidad

Que se refiere a la estabilidad que tendríamos que experimentar ante cualquier suceso que experimentemos: amor, dolor, alegría.

Este sentimiento nos permite enfrentarlo todo y se refiere a la fuerza de carácter, que se genera cuando nos sentimos seguros de poder aceptar lo que sea que pueda suceder.

La ecuanimidad nos ayuda a aceptar que las cosas sean como son y no sufrir por ello, amar lo que es, en cada momento de nuestra vida en pareja. 

ACCIONES TRASCENDENTES

Estas acciones nos ayudan a expresar las cualidades mencionadas anteriormente en términos prácticos y son una guía para lograr relaciones duraderas.

Generosidad

Para ser generosos debemos abrir nuestro corazón y darnos cuenta de que lo importante en la relación no está en recibir sino en dar, pero dar sin una agenda específica, no caigamos en el error de evaluar quién es más generoso en la relación y no nos limitemos a dar solo cuando estamos recibiendo algo.

Enfocarnos en lo que podemos ofrecer de manera incondicional requiere de apertura y flexibilidad. La fuente de la felicidad está en dar, mientras que la fuente de sufrimiento está en esperar recibir.

Disciplina

La disciplina que necesitamos tener para trabajar con cada situación que surja con apertura e integridad. Estar dispuestos a observar el panorama completo y no detenernos ni desgastarnos en detalles, examinar nuestros puntos de vista y tomarlos en serio, pero no aferrarnos a ellos sino más bien, dejarlos ir en pro de la relación, regresar a lo importante, que es nuestra pareja tal y como es en ese momento y sin tener un manual a través del cual nos la pasamos evaluando su comportamiento de correcto o incorrecto con la intención de cambiarla.

Paciencia

Se refiere a la tolerancia que desarrollamos ante nuestras debilidades y la disposición a trabajar con nuestra mente, entender cuando estamos distorsionando la realidad o atribuyendo intenciones en el comportamiento del otro que nos hace sentir víctimas. Tener la paciencia para observarnos primero a nosotros mismos reconociendo nuestras emociones comprendiendo y entendiendo que nosotros somos responsables de nuestras reacciones.

La paciencia implica fe en la acción, nunca darnos por vencidos. Es también una forma de amor.

La meditación es por supuesto el método ideal para entrar en contacto con nuestro mundo interno, cuando la practicamos no solo aprendemos a conocernos mejor, sino que nos apropiamos de lo que sentimos y dejamos de culpar a los demás por ello. Nos ayuda a aceptar las cosas tal como son.

Esfuerzo

¿Cómo? Así es, la relación requiere de trabajo, con el amor no basta, pero este esfuerzo no es algo que nos va a agotar o desgastar, no nos va a quitar energía sino todo lo contrario, nos va a llenar de alegría y por consecuencia de energía.

De lo que estamos hablando aquí es del interés que elegimos tener en nuestra pareja, en la relación, el cuidado que vamos a tener hacía ambas, independientemente de que las cosas vayan bien o no, es trabajar constantemente con nuestras deficiencias para ser cada día mejores personas en beneficio de la relación.

Meditación

La técnica de la meditación consiste en poner nuestra atención en un objeto de nuestra elección, este puede ser un mantra, un sonido, la respiración, la idea de la meditación es que cada vez que la mente se distraiga con algún pensamiento debemos regresar nuestra atención al objeto elegido.

Cuando transferimos la práctica de la meditación a la relación de pareja la idea es que cada vez que nos desviemos hacia el enojo, el conflicto, la frustración, seamos capaces de regresar al amor, tantas veces como sea necesario.

Un amor que significa apertura, solo en un estado de apertura somos capaces de dar y recibir, de lo contrario nos cerramos a nuestra experiencia y a la del otro y eso no hace más que complicar aún más las cosas.

Con la meditación aprendemos a soltar, soltar nuestras expectativas, nuestras demandas, nuestras frustraciones, nuestros resentimientos, ya que solo así podemos realmente conectarnos con nuestra pareja.

Sabiduría

De lo que se trata aquí es de hacer que nuestra relación sea sabia en sí misma, es la que nos marca el camino a seguir, para ello tenemos que olvidar nuestras teorías de lo que debe ser una relación o de cual sería el comportamiento adecuado de nuestra pareja, solo así seremos capaces de conectarnos con ella desde la aceptación.

ATENCIÓN

La atención es la forma más básica de amor, cuando pones tu atención plena (mindfulness) en alguien la relación florece.

Esta habilidad está bastante olvidada en un mundo de constantes distracciones, pero se vuelve esencial cuando se trata del amor.

Si no estamos dispuestos a prestar atención a nuestra pareja, el amor no es posible.

Es a través de nuestra atención que somos capaces de entender y conocer a nuestra pareja y es un hábito que como mencioné antes, se entrena con la meditación.

CONCLUSIÓN

Si hay amor, la pena respira, las lagrimas sonríen, el dolor es más suave, la culpa pierde su filo, el juicio olvida a quién juzgar, el miedo ya no se asusta, la separación termina.
— Robert Holden

Para poder enfrentar la inestabilidad propia de una relación, tenemos entonces que desarrollar ciertas actitudes, generar determinados sentimientos y comportamientos, quizá esto implique vivir con mayor conciencia en nuestra relación, estar mucho más en contacto con lo que va sucediendo día a día.

 No se trata de vivir en un eterno paraíso porque como ya lo he mencionado eso no es más que una fantasía difícil de realizar. Se trata de vivir un amor real, con sus encuentros y sus desencuentros, un amor en constante cambio, un amor que no nos ofrece una estabilidad permanente y entre mejor armados estemos con todo lo que se mencionó anteriormente, podremos en verdad disfrutar de una relación plena, con la confianza de que seremos capaces de enfrentar cualquier circunstancia que se nos presente en el camino.

 No existe el hombre ni la mujer de tus sueños. Seguro que siempre elegimos mal. Pero también es seguro que, si enfrentamos estas realidades, tendremos más posibilidades de ver las oportunidades de crecimiento y evolución propias de cualquier encuentro humano que es, simplemente humano.

Y ahora te toca a ti reflexionar al respecto:

 ¿Cuáles actitudes, sentimientos o comportamientos te hacen falta desarrollar para tener una mejor relación con tu pareja?

 ¿En dónde tendrías que enfocar tu atención?


Silvia