¿TE AMARGAS LA VIDA?

No hay nada más difícil que soportar una serie de días buenos
— Paul Watzlawick

INTRODUCCIÓN

La primera vez que escuché que amargarse la vida es un arte. me pareció chistoso, pensé: ¿cómo es posible que se trate de un arte? Pero la verdad es que, si lo es, realmente es un arte, requiere de una creatividad, imaginación y esfuerzo sorprendente.

“El Arte de Amargarse la Vida” es el título de un texto que tuve la oportunidad de leer hace varios años, su autor es Paul Watzlawick y quiero, si es que no lo conoces, compartirte lo que dice en la contraportada del libro que leí…

La historia del martillo

Un hombre quiere colgar un cuadro. El clavo ya lo tiene, pero le falta un martillo. El vecino tiene uno. Así, pues, nuestro hombre decide pedir al vecino que le preste el martillo. Pero le asalta una duda: ¿Qué? ¿Y si no quiere prestármelo? Ahora recuerdo que ayer me saludó algo distraído. Quizá tenía prisa. Pero quizás la prisa no era más que un pretexto, y el hombre abriga algo contra mí. ¿Qué puede ser? Yo no le he hecho nada; algo se habrá metido en la cabeza. Si alguien me pidiese prestada alguna herramienta, yo se la dejaría enseguida. ¿Por qué no ha de hacerlo él también? ¿Cómo puede uno negarse a hacer un favor tan sencillo a otro? Tipos como éste le amargan a uno la vida. Y luego todavía se imagina que dependo de él. Sólo porque tiene un martillo. Esto ya es el colmo. Así nuestro hombre sale precipitado a casa del vecino, toca el timbre, se abre la puerta y, “buenos días”, nuestro hombre le grita furioso: “¡Quédese usted con su martillo, so penco!”

Es increíble lo que puede hacer nuestra mente ¿no lo crees? Aún cuando nada está sucediendo, podemos ser capaces de generar en nuestra imaginación los peores escenarios posibles y ¿cuál es el resultado? Generalmente los hechos que imaginamos nunca suceden, pero lo que si nos sucede es un gran desgaste emocional de todo tipo:

Enojo

Angustia

Miedo

Tristeza

NUESTRO ESTILO EMOCIONAL

Por increíble que parezca y como lo he mencionado en otros de mis blogs, la causa de nuestro malestar emocional no está en lo que nos sucede sino más bien en todo lo que pensamos acerca de lo que nos sucede.

Como es posible que el Sr. del ejemplo pueda haber anticipado un resultado tan desastroso sin siquiera darse la oportunidad de ver realmente lo que sucedería, sin anticipar nada.

Bueno, la verdad es que eso es algo que hacemos todo el tiempo y depende mucho de nuestro estilo emocional, el diálogo interno con el que nos conectemos, en el ejemplo del cuadro es claro que el señor tiene un estilo enojón, las personas que se enojan ven “moros con tranchetes”, siempre piensan mal de los demás, los responsabilizan de su mal humor, están listos para responder atacando, son desconfiados y por lo mismo piensan que los demás los pueden atacar de alguna manera, atribuyen en los demás intenciones de dañarlos y no necesariamente es siempre así.

ANGUSTIA

Las personas angustiosas por el contrario están constantemente anticipando peligro, si alguien no contestó un mensaje que enviaron, piensan que seguramente es porque están enojados, o porque algo malo les pudo haber sucedido, imaginan escenarios tales como: “seguramente se enojó conmigo porque…” y construyen una historia, piensan que ya no les volverá a contestar, o piensan que seguramente algo malo les sucedió, quizá un accidente, o los asaltaron, o los secuestraron y su imaginación vuela en cualquiera de esas direcciones, por supuesto, rara vez, o quizá nunca llega a suceder lo que anticipan.

MIEDO

Una persona miedosa anticipa peligros todo el tiempo, si va a hablar en público, piensa que se les va a olvidar la información, o que los demás se van a burlar de él/ella, o que empezará a tartamudear, lo más probable es que se paralice y la mente realmente se ponga en blanco por el miedo que se genera.

O quizá, si tiene una entrevista de trabajo, piensa que no lo/la van a contratar o que le harán preguntas que no podrá responder y decide al final no asistir.

Generalmente las personas miedosas suelen evitar actuar porque están convencidas de que las amenazas que se crean en su mente son verdaderas y activan una respuesta de estrés que los prepara para huir.

TRISTEZA O DEPRESIÓN

Las personas depresivas suelen ver la realidad en tonos grises y dudan de su capacidad o de que las cosas puedan cambiar. Imaginan que su vida seguirá igual, sin sentido, no ven la luz al final del túnel, piensan que ellos no nacieron para ser felices y cuando algo bueno les sucede inmediatamente piensan que seguramente no va a durar, que la desgracia tocará de nuevo a su puerta y que todo seguirá siendo igual.

EL PASADO VS VIVIR EL PRESENTE

Otra forma de amargarnos la vida es la tendencia a vivir en el pasado, recordar todas aquellas cosas que nos provocaron dolor, sufrimiento, enojo, cuando nos aferramos al pasado no nos permitimos disfrutar del presente y peor aún nos provocamos emociones negativas solo por el hecho de recordar situaciones que ya no son vigentes.

Cuando nos aferramos a estos recuerdos de manera obsesiva, perdemos nuestra capacidad de disfrutar de la vida y de nuestras relaciones.

Un pensamiento fijo que es negativo es capaz de crear su propia realidad, “la profecía autocumplida”.

Hacia donde llevamos nuestra atención va nuestra energía.

SOLUCIÓN

Los ejemplos son realmente interminables, la creatividad para generar todos esos escenarios no tiene límites, seguramente podrás identificar lo que haces y con qué emoción sueles conectarte más, es así, y por lo mismo, como yo, estarás de acuerdo con Watzlawick de que es todo un arte.

La buena noticia es que podemos cambiar esa tendencia, nuestra mente no se maneja sola, nosotros podemos encauzarla hacia donde queramos, podemos parar los pensamientos negativos, podemos cambiarlos, podemos detenerlos.

Lo importante es entender que nuestra mente está diseñada para pensar y que solo necesita dirección y conciencia, es importante que nos demos cuenta cuando lo hacemos para poderlo parar.

También nos ayuda entender que como seres humanos no nos gusta la incertidumbre y por lo mismo tenemos una gran necesidad de control, queremos controlar la realidad, pero como eso no es posible, generamos escenarios en nuestra mente y generalmente es con el fin de protegernos porque así es desde el inicio de la humanidad, estamos listos para responder al peligro, el problema es que el peligro que imaginamos es solo eso, una simple imaginación, un cuento que nos contamos, una fantasía, pero no la realidad, aunque así lo creemos y lo vivimos como si así fuera.

Ser conscientes de todo esto no solo nos evita sufrir, sino que además nos libera de una gran carga de estrés a la que sometemos a nuestro organismo cada vez que pensamos de esa manera.

Necesitamos aprender a manejar nuestra mente y controlar nuestros pensamientos, la terapia y los cursos de meditación pueden ser de gran ayuda.

CONCLUSIONES

Recuerda que tu bienestar mental y emocional es tu responsabilidad, existen formas que te pueden ayudar a sentirte mejor si así lo decides. De la misma forma en que creamos sufrimiento con nuestros pensamientos podemos crear felicidad, solo necesitamos darnos cuenta y decidir el tipo de pensamientos que queremos tener.

Por lo pronto te invito a que descargues, si no lo has hecho aún, el PDF sobre 9 Estrategias de Manejo de Estrés, en donde te hablo de como puedes usar la meditación y el control de tu pensamiento para disminuir el estrés y recuerda que si lo deseas puedes tener una sesión sin costo de 45’ para tener claridad acerca de lo que te pasa y lo que podrías hacer para sentirte mejor.

Y por último ¿Con qué estilo de pensamiento te identificaste? Comparte.

Silvia

¿QUÉ PUEDO APRENDER DE LA DEPRESIÓN?

Puede que no controles los hechos que ocurren, pero si puedes decidir no dejarte derrotar por ellos.
— Maya Angelou

Introducción

Existen muchas enfermedades físicas que pueden afectar nuestra salud y generalmente es fácil que cuando nos sentimos mal acudamos al médico para tratarnos, pero cuando se trata de la enfermedad de la mente, la situación cambia, nos da pena hablar de ello o nos da miedo y eso ha provocado que la depresión, que se puede ubicar como un sufrimiento mental, que nos lleva a querer huir del mundo, se haya convertido en uno de los padecimientos más comunes en nuestra época y poco tratado, existen muchos prejuicios al respecto, falsas creencias, nos da vergüenza reconocer que estamos deprimidos porque lo consideramos un signo de debilidad y por supuesto que lo que menos queremos es parecer débiles o frágiles ante los demás.

Pero la realidad es que la depresión afecta gran parte de nuestra vida, altera nuestras emociones, nuestra capacidad de ejecutar, de ser productivos, de disfrutar, la forma en que nos relacionamos con los demás y el concepto que tenemos de nosotros mismos.

Aprender acerca de ella nos permitirá buscar la manera de sanarla y eso es lo que pretendo lograr con este blog.

Mi historia con la depresión

El tema de la depresión es un tema que me es muy familiar, no puedo explicar desde cuando ha formado parte de mi vida pero lo que si puedo decir es que si trato de pensar en mi infancia, me recuerdo con una sensación de ansiedad constante y a la vez como una niña triste, la razón no la sé pero si recuerdo que prefería aislarme, me provocaba ansiedad estar con los demás niños y creo que prefería pasar tiempo sola, no se si realmente era depresión porque nunca tuve un diagnóstico pero imagino que sí, no disfrutaba como lo hacían los demás niños, y prefería permanecer aislada.

En mi adolescencia había varias razones para estar deprimida, aunque en realidad no se si una cosa llevaba a la otra, qué fue primero, no lo sé.

Me era muy difícil interactuar con los demás, especialmente si se trataba de hombres, y por otro lado luchaba con problemas de sobrepeso que no me permitían sentir bien.

No se si la depresión ansiosa (ahora puedo llamarla así) me hacía evitar a las personas y comer en exceso o si por el hecho de aislarme y estar la mayor parte del tiempo sola y comiendo en exceso estaba deprimida, o ambas, la verdad es que era un círculo vicioso.

Recuerdo que a pesar de que me la pasaba estudiando y siempre teniendo un muy buen desempeño académico, la escuela era para mí una fuente de estés constante, aún en la universidad, cuando pienso en el sufrimiento que me producía, no me imagino cómo es que permanecí tanto tiempo ahí, no solo terminé una carrera universitaria, sino que además concluí dos maestrías y dos diplomados, el tiempo que invertí tanto en las maestrías como en el diplomado fue de ¡12 años! Después de los 4 de mi licenciatura, increíble ¿no es así?

Pero bueno, tengo que aceptar que me gustaba estudiar, aunque lo que no disfrutaba tanto era la interacción con los demás, me provocaba ansiedad, siempre me consideré una persona tímida, introvertida y penosa.

Esta situación continuó en mi vida profesional, los primeros trabajos que tuve, en realidad los padecí y en todo ese tiempo nunca supe exactamente lo que me pasaba, pensaba que algo estaba mal conmigo, que era diferente a los demás y que seguramente, aunque mi desempeño académico era bueno, finalmente no era tan inteligente, me sentía insegura, dudaba de mí y no me gustaban los cambios.

Hace 25 años más o menos estuve quizá en mi peor crisis, mis niveles de ansiedad se incrementaron a tal grado que decidí renunciar a mi trabajo, ingenuamente pensaba que si lo hacia me sentiría mejor, decidí empezar a trabajar como psicoterapeuta y así lo hice, por supuesto que el cambio no hizo más que acelerar mis síntomas y terminé consultando a un neurólogo que después de hacerme varios estudios me diagnóstico una depresión ansiosa endógena, es decir que el padecimiento con el que había vivido toda mi vida era algo heredado por alguno de mis padres, después de investigar al respecto, concluí que había sido de mi padre, aunque no lo recuerdo realmente triste si puedo decir que era una persona irritable y aprehensiva y en ocasiones recuerdo que me decía que se sentía triste y realmente no sabía por qué.

En fin, fue bueno descubrir y poder nombrar mi estado de ánimo y lo que siguió después fue tomar medicamento por dos años, me ayudó bastante en verdad, pero desde entonces no lo he vuelto a tomar, porque en realidad ya no lo necesito.

Como lo mencioné en mi blog “Antes y Después de la Meditación”, hace aproximadamente 6 años empecé a meditar y creo que la meditación me ha ayudado enormemente a controlar tanto mis periodos de tristeza como de ansiedad.

La depresión como quizá muchos de ustedes sepan, es un padecimiento que se ha incrementado enormemente, un alto porcentaje de la población la padece.

CLASIFICACIÓN

Existen diferentes tipos de depresión:

1. Endógena

La depresión endógena forma parte del equipaje con el que llegamos al mundo, nacemos con ella porque la heredamos, como en mi caso, es un desequilibrio en la química de nuestro cerebro y esto nos provoca que nos sintamos tristes, desmotivados, apáticos y en ocasiones ansiosos, la tendencia cuando no sabemos que la tenemos es buscar en nuestra vida alguna circunstancia que creemos la esté provocando y seguramente encontraremos muchas a quienes echarle la culpa, pero una vez que descubrimos que no tiene que ver con causas externas sino más bien internas, necesitamos aprender a vivir con ella y encontrar las formas de manejarla, ayuda mucho conocer qué cosas nos hacen sentir mal para evitarlas y que cosas nos hacen sentir bien para buscar repetirlas e integrarlas en nuestra vida, en mi caso me hace sentir mal tener una vida sedentaria, aislarme, dormir poco, comer en exceso y lo que me hace sentir bien es el ejercicio, bailar, la yoga, la meditación, principalmente.

2. Circunstancial

Está provocada por algún evento que sucede en nuestra vida ya sea la pérdida de un ser querido, la pérdida de una relación (por separación o divorcio), la pérdida de trabajo o de estabilidad económica, alguna enfermedad terminal o degenerativa o cualquier padecimiento crónico que provoque la pérdida de la salud. En este tipo de depresión si existe un evento que la detona y es importante entender que no está mal sentirnos tristes cuando lo amerita, es nuestra forma de reaccionar ante hechos dolorosos, lo importante es identificarlo y aceptarlo como una respuesta natural de nuestro organismo.

3. Provocada por otro padecimiento o enfermedad

Existen muchos padecimientos físicos que vienen acompañados de síntomas de depresión, por ejemplo, la fibromialgia, problemas de tiroides, alcoholismo, Alzheimer, diabetes, deficiencias nutricionales, e incluso cáncer, entre otras.

Una gran cantidad de las enfermedades que conocemos se presentan primero con síntomas emocionales. Los doctores necesitan determinar si se trata de una enfermedad con síntomas depresivos o de una depresión.

4. Provocada por estrés

El estrés sostenido puede desencadenar una depresión y quizá ni siquiera nos demos cuenta de ello, es probable que ante situaciones de mucha presión tanto interna como externa, empecemos a sentirnos desmotivados, apáticos, quizá demasiado ansiosos o irritables.

Cuando padecemos estrés liberamos adrenalina y cortisol y el cortisol es una sustancia que está asociada con la depresión.

Es muy común que ni siquiera nos demos cuenta de lo mucho que afectamos a nuestro organismo cuando lo sometemos a presiones internas y/o externas, no pensamos que el estar todo el tiempo bajo períodos intensos de ansiedad y sin descansar adecuadamente puede a la larga desencadenar un problema de desequilibrio emocional como la depresión.

5. Actitud depresiva

Estamos hablando de la depresión que se genera por nuestra forma de pensar, cuando somos negativos, cuando solo vemos el lado malo de las cosas, cuando somos pesimistas. Este puede ser un estilo de funcionamiento aprendido, sin embargo, la tendencia de la mente a pensar de manera negativa es una característica de la depresión que está presente también en las 4 formas mencionadas anteriormente.

Siempre tenemos dos opciones a la hora de percibir la realidad, como cuando hablamos del vaso medio lleno o medio vacío, o cuando pensamos que todo lo que nos pasa es una tragedia o bien que todo lo que nos sucede es un milagro o una oportunidad, depende del tipo de pensamientos con los que elegimos conectarnos, tiene que ver con nuestro aprendizaje y es difícil que nos demos cuenta que somos nosotros quienes nos provocamos sentimientos de desesperanza y depresión.

¿Qué podemos hacer para manejar la depresión?

Primero que nada, necesitamos identificarla y dar importancia a nuestros síntomas, por ejemplo, dificultad para disfrutar de las cosas, tendencia a aislarnos, comer en exceso o dejar de comer, irritabilidad, deseos de llorar todo el tiempo, cansancio extremo y ganas de dormir durante el día, dificultad para concentrarnos, para ejecutar y para tomar decisiones, pensamientos de culpa, devaluación o desesperanza.

Una vez identificados los síntomas, acudir al médico para tener un diagnóstico que nos permita saber cuál es el tipo de depresión que tenemos o si es consecuencia de otro padecimiento.

Si se trata de una depresión provocada por una pérdida, no sentirnos mal por estar deprimidos, aceptar que es un proceso natural y solo tener cuidado de que no dure por más de 6 meses y si el sufrimiento nos incapacita, buscar atención médica y psicológica, no es necesario vivir el padecimiento en soledad cuando podemos contar con ayuda profesional.

Aprender a manejar nuestro estrés y para ello te sugiero que, si no lo haz hecho aún, bajes el PDF gratis que elaboré para ti, en este documento no solo te hablo de algunas actividades que pueden ayudarte a disminuir el estrés, sino que también, te explico cómo aprender a manejar tus pensamientos te puede permitir regular tus emociones lo cual puede ser de gran ayuda si has identificado que tu depresión es más bien una actitud depresiva, o incluso si es de otro tipo, porque aunque la causa sea otra, siempre podemos ayudarnos adoptando una actitud positiva, si la situación por la que pasamos ya es complicada ayuda mucho no complicarla más con pensamientos negativos e ideas pesimistas.

Aprender a meditar puede ser también un excelente recurso para poder controlar la depresión, en el PDF incluyo la meditación como una estrategia valiosa y te explico brevemente en que consiste y cómo realizarla, al meditar aprendemos a controlar nuestros pensamientos, pero además nos damos cuenta de que estamos pensando y reconocemos el tipo de pensamientos que pasan por nuestra mente, y cómo pensar de esa manera nos hace sentir, cambiar este hábito requiere primero de darnos cuenta, ser conscientes y eso lo vamos logrando con la práctica de la meditación.

CONCLUSIÓN

La depresión es el mal de nuestra época, pero no tiene que seguir siendo así, nuevamente te sugiero buscar ayuda profesional, es muy fácil permanecer en un estado de malestar y no salir de ahí porque pensamos que es normal, y lo más triste es que nos acostumbramos a sentirnos mal, sobre todo cuando padecemos depresión solemos pensar que no hay esperanza para nosotros, pero piensa en lo diferente que sería tu vida si no te sintieras deprimido y/o ansioso, piensa en todo lo que podrías hacer, tómate unos minutos para reflexionar al respecto: ¿Qué harías si no te sintieras triste y desalentado? ¿En qué proyectos te involucrarías? ¿Cómo desempeñarías tu trabajo? ¿Cómo te relacionarías contigo mismo y con los demás?

La responsabilidad de tu salud mental y emocional está en ti, aprende a sentirte bien aún a pesar de las circunstancias que la vida te presente y recuerda que no hay ninguna razón que justifique que uno se sienta mal, necesitamos encontrar la causa de nuestro malestar y hacer lo que sea necesario para erradicarlo, o hacerlo más llevadero, estoy de acuerdo en que la vida a veces nos confronta con situaciones difíciles ante las cuales lo único que podemos hacer es elegir la actitud con la que la vamos a vivir. La solución está en ti.

Y ahora dime: ¿Cuál es el primer paso que vas a tomar para sentirte mejor? Compártelo y recuerda que, si necesitas ayuda, puedes ponerte en contacto conmigo.

Silvia

AMÁNDONOS EN LIBERTAD

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Influidos por los criterios de la conciencia colectiva preferimos pensar en una vida de pareja estable, en lugar de asumirla como un camino de trabajo constante; preferimos pensar que nos proporcionará paz permanente, y no como un proceso de desarrollo.
— Luis José Ubando

¿Te imaginas encontrarte un día disfrutando plenamente de tu relación, enfocándote en cada momento de tu vida que compartes con tu pareja desde el amor incondicional, aceptando a tu pareja como es, sin sentir que necesita convertirse en alguien más para que te sientas feliz…?

A eso me refiero con amar en libertad, nos liberamos de nuestras demandas, de nuestras fantasías, de nuestras expectativas, nos liberamos de nuestros resentimientos, de nuestros enojos, de nuestras frustraciones y apreciamos la relación que tenemos como algo valioso, porque en verdad es así, es valiosa porque está viva, porque es real, porque nos permite superarnos cada día, ser mejores personas, madurar y compartir la vida juntos.

La Meditación y el Amor

A lo largo de este camino que hemos recorrido juntos, en cada uno de mis últimos tres blogs, he mencionado que la meditación nos entrena para estar más en contacto con nosotros mismos, con nuestra mente, con nuestras emociones, nos ayuda a conocernos y apreciar lo que tenemos con otros ojos.

La práctica de la meditación nos enseña a soltar, cuando meditamos dirigimos nuestra atención a la respiración, y al hacerlo nos ubicamos en este momento, cuando nuestra mente empieza a divagar, soltamos el pensamiento, lo dejamos ir y suavemente regresamos nuestra atención a la respiración… así de sencillo, aunque lograrlo es un gran reto porque nuestra mente está acostumbrada a ir de un lado a otro sin ningún control.

Meditar no solo nos ayuda a reducir el estrés o mejorar nuestra capacidad de prestar atención, es también un camino al amor… nos entrena a permanecer con lo que es y eso es esencial cuando hablamos del amor.

Entrenamos para estar aquí, con nuestra humanidad plena, apreciando nuestros dones y aceptando nuestras confusiones, solo así podemos aproximarnos al otro sin miedo a sentirnos vulnerables, sin necesidad de tener escudos para protegernos.

La meditación nos proporciona un espacio y es en ese espacio en donde podemos recibir, y lo que recibimos es: amor, sabiduría, creatividad, autoconocimiento, inspiración. Nos permite tener la habilidad para permanecer con la incertidumbre, que como dije anteriormente es algo que enfrentamos constantemente en nuestra relación y en la vida.

Ahora bien, en la meditación desarrollamos tres aspectos importantes que también pueden aplicarse al amor.

A) Precisión

Al meditar dirigimos nuestra atención a un objeto, en el caso del Mindfulness nuestra atención se dirige solo a la respiración y todo lo demás se considera pensamiento por lo que la idea de precisión es regresar una y otra vez a la respiración, cada vez que nuestra mente se distrae.

En nuestra relación la precisión se traduce en el CUIDADO, es decir la atención que ponemos en nuestras palabras y acciones y en como estas impactan a nuestra pareja. Darnos cuenta de como lo que decimos y hacemos se puede traducir en buenos modales o en el interés que ponemos en lo que para nuestra pareja es importante, sus preferencias, algo que es simple pero muy poco común.

Cuando decidimos de manera consciente poner atención en el otro, manifestar que nos importa, pensar en él/ella, será fácil cultivar una buena relación.

La precisión también tiene que ver con la honestidad y la responsabilidad, qué tan honestos somos con nuestra pareja, como asumimos la responsabilidad de lo que hacemos y decimos a nuestra pareja. Todo esto es importante si deseamos construir una relación verdadera.

Si no hay honestidad en una relación, nuestros corazones permanecerán cerrados, sintiéndose amenazados constantemente y no podemos construir una relación sobre esas bases.

B) Apertura

Cuando meditamos nos abrimos a lo que surja, no tratamos de cambiar ni manipular nada, todo es bien venido, tanto lo bueno como lo malo.

Cuando logramos precisión, honestidad y responsabilidad en nuestra relación, la apertura surge de forma natural, porque hay confianza, porque no hay razón para protegernos, abrimos nuestro corazón y descubrimos que la otra persona es tan importante como uno y somos capaces entonces de construir un “nosotros”.

C) Ir más allá

Ir más allá en la práctica de la meditación implica soltar todas las expectativas e ir disfrutando de lo que va sucediendo en la medida en que vamos avanzando más y más en el dominio de la técnica.

Lo mismo sucede en la relación, a medida que avanzamos y cultivamos el cuidado, la honestidad, la responsabilidad y la apertura nos vamos sumergiendo en un mar que no tiene ni principio ni final y aprendemos a soltar cualquier expectativa confiando en que sabremos navegar juntos independientemente de lo que suceda en el camino.

Ir más allá implica profundizar en la intimidad, abandonamos, como dije antes, el anhelo de cambiar al otro y nos enfocamos en conocernos uno al otro.

Mantener una relación a lo largo del tiempo es un misterio, es ir descubriendo el amor a cada momento, descubrir la magia de compartir tu vida con otra persona, creando y cuidando un mundo juntos. Lo cual no significa que el camino será seguro, porque como ya lo había mencionado antes, el amor está siempre uniéndonos y separándonos.

El Camino Hacia el Amor

En la filosofía budista se habla del Camino Noble de ocho pasos, en el libro de S. Piver, este planteamiento se aplica al amor de la siguiente manera:

1.       Visión Correcta

Se refiere a mirar al otro sin proyectar en él/ella nuestros juicios, creencias, etiquetas. Implica darnos cuenta de cuando lo estamos haciendo y abandonar esa actitud que lo único que hace es alejarnos de la persona que tenemos enfrente.

2.       Intención Correcta

La intención se refiere a la razón por la que hacemos las cosas, por qué decidimos estar en una relación, la intención correcta en este caso no es porque queremos ser amados sino porque queremos amar, con solo ese ligero cambio en nuestra intención las cosas se modifican de manera sorprendente, porque la razón no depende del otro sino de mí.

La intención correcta en una relación es dar desde el corazón, dar amor, cuidado, dar compasión, sentir el dolor del otro, sentir su felicidad y mantener la ecuanimidad.

3.       Discurso Correcto

Cómo nos comunicamos con nuestra pareja, es decir, cómo le hablamos, cómo la escuchamos. El discurso correcto parte de la visión correcta y de la intención correcta, mencionadas arriba. Si me atrevo a mirar al otro como es y mi intención en la relación es dar lo mejor de mí será fácil cuidar mi discurso.

Cuando ponemos cuidado en la manera en que nos comunicamos con nuestra pareja es posible establecer un nivel mayor de conexión e intimidad.

Necesitamos cuidar lo que decimos, la forma en que lo decimos, cuando lo decimos, como escuchamos y que tan capaces somos de responder a lo que nos dicen de manera responsable, sin mentir, empezando por ser honestos con nosotros mismos; sin dividir, culpando o lastimando al otro; sin un discurso inútil, hablar por hablar.

Implica usar las palabras como un puente, no como una barrera que nos separe. Una habilidad en muchas ocasiones poco desarrollada pero esencial cuando queremos construir una buena relación.

4.       Acción Correcta

Ser una persona decente todo el tiempo, no solo cuando alguien nos está viendo. Alguna vez se han imaginado que pasaría si en medio de una discusión alguien los estuviera observando, se atreverían a reaccionar como lo hacen, insultando, agrediendo, humillando, golpeando; lo más probable es que no. Solemos ser prudentes cuando nos sentimos observados, pero cuando no es así, nos permitimos actuar de forma impulsiva, sin importar si terminamos afectando al otro.

La acción correcta se refiere a no lastimar, no hacer daño, no robar, no mentir, no abusar de los demás. No solo cuando pueden “cacharnos” sino todo el tiempo.

Lastimamos al otro cuando nos sentimos dolidos y entonces primero tenemos que empezar por nosotros, reconocer nuestro dolor o nuestro enojo antes de actuarlo ofendiendo a la pareja.

5.       Vivir Correctamente

Como cuidamos el espacio que compartimos, no vivir en el caos y tener una buena salud financiera, es decir no gastar más de lo que tenemos.

El espacio que compartimos es el lugar en donde vive nuestra relación y necesitamos cuidarlo, entre más lo hagamos menos obstáculos para nuestra relación encontraremos.

6.       Esfuerzo Correcto

Implica trabajar todos los días en cada uno de los 5 puntos anteriores, si queremos construir una buena relación tenemos que poner atención en estos aspectos todo el tiempo, sin importar si las cosas van bien o no en nuestra relación, siempre podemos profundizar en nuestra capacidad de amar y ser amados.

7.       Atención Correcta (Mindfulness)

Estar conscientes tanto de la forma como del fondo de lo que sentimos, eso nos permite darnos cuenta de lo que sentimos y de lo que puede estar experimentando nuestra pareja. Estar plenamente conscientes o tener la atención plena a lo que sucede en el espacio que compartimos juntos puede resultar una experiencia de aprendizaje muy enriquecedora.

8.       Asimilación Correcta

La asimilación correcta implica estabilizar tanto nuestra capacidad de atención plena en el presente, como la capacidad de darnos cuenta, no solo observamos por observar, sino que vamos un paso más adelante intentando tener una mayor comprensión de lo que sucede.

Cuando somos capaces de atender a nuestra pareja, a nosotros mismos y al momento presente, estamos viviendo en el amor mismo.

CONCLUSIONES

La meditación... no es solo un camino para reducir el estrés o mejorar el rendimiento. Es un camino al amor.
— Susan Piver

Amar a alguien y decidir hacer una vida juntos requiere de mucho valor, cuando nos atrevemos a involucrarnos tenemos que deshacernos de nuestros miedos y mostrar nuestra vulnerabilidad. No es fácil y por eso en ocasiones nos llenamos de escudos que pensamos pueden protegernos de ser lastimados.

Aprender a estar en silencio con nosotros mismos, darnos un espacio para reflexionar acerca de nuestra experiencia, en una palabra, meditar, nos da poder y a la vez nos suaviza con nosotros mismos y con los demás.

La solución para tener una buena relación es estar en paz con nosotros mismos, conocer nuestras fortalezas y debilidades, aceptarnos y querernos como somos y desde ese lugar amar y aceptar al otro.

Así como lo he mencionado una y otra vez, no se trata de que sea nuestra pareja quien se convierta en la persona que soñamos para hacernos felices, nuestra felicidad por el contrario está en amarla tal cual es, y manifestar nuestra aceptación y nuestro amor a cada momento.

No estoy hablando de una relación ideal porque eso no es posible, al involucrarnos nos embarcamos en un mundo lleno de misterios, de subidas y bajadas, de momentos de plena felicidad y de otros de dolor intenso, todo eso forma parte del amor, aprender a abrazar todos esos instantes en toda su intensidad nos permite crecer en el amor, madurar con nuestra pareja y construir una relación a prueba de todo.

Un amor real, no uno basado en una fantasía infantil, y eso es posible, creo que si pudiéramos adoptar esta visión acerca de las relaciones de pareja no viviríamos peleando constantemente por cumplir nuestras demandas, no viviríamos culpando al otro por no darnos lo que queremos, depende de nosotros, primero atrevernos a cambiar nuestra postura acerca del amor y después atrevernos a practicar todo lo que he expuesto en estos últimos cuatro blogs.

Finalmente, quiero expresar mi agradecimiento a Susan Piver por haber expuesto de una manera tan clara y con tanto sentido la postura del amor a partir de los planteamientos de la filosofía budista. A través del recorrido que hice en los últimos blogs intenté resumir lo más verazmente los planteamientos de su libro, por supuesto que coincido enormemente con sus puntos de vista y puedo decir que cada día vivo mi relación a partir de ellos.

¿Te atreves a ponerlos en práctica para comprobarlo?

Silvia García

ENFRENTAR LA INESTABILIDAD JUNTOS ES AMOR

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Después de todo, tu y yo somos uno solo, juntos sufrimos, juntos existimos, y para siempre nos recrearemos el uno en el otro.
— Teilhard de Chardin

¿Y si de lo único que podemos estar seguros en la relación es de que vamos a experimentar incomodidad, que nos puede salvar?

Encontrarnos con esa incomodidad juntos, cuando entendemos lo que nos sucede y estamos dispuestos a no dejarnos vencer, cuando protegemos nuestro amor, entonces nos fortalecemos y podemos enfrentar lo que sea juntos, eso es amor y se traduce en una mayor intimidad.  

De lo contrario nos desgastaremos buscando un culpable sin la posibilidad de resolver el problema.  

Como dije en los anteriores blogs el cambio es parte de la relación, de la misma forma que lo es para la vida en general, nada permanece, a veces nos sentimos felices y comprendidos por nuestra pareja y otras sentimos que estamos teniendo una relación con un completo extraño. 

Lo importante sin embargo es entender que el problema no se resuelve cambiando al otro, o esperando que sea diferente a cómo es, hacerlo solo desgasta la relación y no nos lleva a ningún puerto seguro. 

Piver, en su libro “Las 4 Verdades Nobles del Amor” menciona que necesitamos navegar y enfrentar el temporal juntos, es la única manera de poder salvarnos. 

EL ESPACIO QUE COMPARTIMOS

Un aspecto importante que nos ayuda a tener una buena relación se refiere a cómo cuidamos el espacio que compartimos, este siempre ha sido un tema que surge en la terapia, un miembro de la pareja es muy limpio y ordenado y el otro no pone mucha atención en ello, hasta la forma de lavar los platos o doblar la ropa puede generar conflicto, eso es normal, venimos de aprendizajes diferentes, otro tema puede ser el de la comida que consumimos, podemos coincidir o estar en total desacuerdo, lo importante aquí es respetar los gustos de cada quien y esforzarnos por hacer que este espacio sea una oportunidad para compartir y conectarnos; la ropa que usamos, los amigos que frecuentamos y como pasamos el tiempo libre, pueden ser también temas que generen dificultades, si somos muy diferentes y no coincidimos en nuestros gustos, el reto es aprender a vivir con las diferencias, negociar y llegar a acuerdos aunque eso implique que en ocasiones tangamos que ceder por el bien de la relación, finalmente es así como tenemos que verlo, lo hacemos en pro de la relación, no de mis intereses personales o los de mi pareja. 

Cuando hay hijos, este es también un tema que nos puede meter en conflicto, desde la forma en que queremos educarlos, establecer o no límites con ellos, los valores que les vamos a transmitir; como dice Covey, “…las familias exitosas nos se dan así nada más…Las cosas que realmente importan necesitan tiempo, pensamiento, planeación y prioridades. Se tiene que trabajar en ello y hacer sacrificios, se tiene que querer y pagar el precio.” Entre mejor estemos en la relación más fácil será ponernos de acuerdo en el tema de los hijos.

Es importante cuidar del espacio que compartimos, convertirlo en un lugar en donde nos podamos sentir cómodos y de alguna manera seguros, es triste ver parejas que prefieren evitar estas oportunidades de convivencia y para ello se saturan de trabajo para pasar el mayor tiempo posible fuera de casa, cuando eso llega a suceder necesitamos explorar cómo nos estamos sintiendo en cada uno de esos aspectos y cómo podemos lograr resolver los problemas que se nos presentan.

LOS SENTIMIENTOS QUE GENERAMOS

Existen sentimientos que deberíamos tener para lograr enfrentar las dificultades juntos y que son cualidades del corazón, pero lo que realmente sucede es que ante las dificultades es común que permanezcamos en estados desagradables como el enojo, el resentimiento, la queja, la inseguridad, que no hacen más que crear un espacio interno de oscuridad, en donde nos cerramos al otro,  lo que buscaríamos es por el contrario crear un hogar donde lo que prevalezca sean los sentimientos positivos tales como: 

El amor bondadoso

Pero no el amor como lo conocemos sino un sentimiento que reconoce que todos los seres humanos buscamos ser felices, estar sanos, sentirnos seguros, y estar en paz. Este amor que nos habla de que somos iguales, tenemos estos anhelos comunes, y por eso podemos hablar de un nosotros, conectarnos.

Cuando podemos entender que al entrar en una relación somos vulnerables ante la otra persona, nos sentiremos más cercanos y seremos mucho más cuidadosos de la forma en que tratamos a nuestra pareja.

La compasión

Ese sentimiento que se genera cuando nuestra pareja está sufriendo, cuando podemos sentir su dolor, su sentimiento nos toca, no podemos ser indiferentes a ello. Cuando somos capaces de sentir compasión por nuestra pareja estamos manifestando lo mucho que nos importa lo que le sucede.

Cuantas veces nos llega a suceder que permanecemos indiferentes a lo que le sucede al otro, como si pretendiéramos que todo tiene que funcionar bien siempre, que nuestra pareja nunca se enferme, o se queje de algún dolor, porque pareciera que no sabemos que hacer con la incomodidad que eso nos produce, pero somos seres humanos y no estamos exentos de nada de eso.

Alegría compartida

Cuando la alegría del otro nos hace felices, nos alegramos por sus logros, sentimos su felicidad como si fuera la nuestra. Esta es quizá uno de los sentimientos más difíciles de generar porque muy a menudo nos encontramos compitiendo con nuestra pareja y sus logros nos hacen sentir amenazados. Pero, así como podemos sentir su dolor, también podemos compartir sus gozos y sus alegrías.

Ecuanimidad

Que se refiere a la estabilidad que tendríamos que experimentar ante cualquier suceso que experimentemos: amor, dolor, alegría.

Este sentimiento nos permite enfrentarlo todo y se refiere a la fuerza de carácter, que se genera cuando nos sentimos seguros de poder aceptar lo que sea que pueda suceder.

La ecuanimidad nos ayuda a aceptar que las cosas sean como son y no sufrir por ello, amar lo que es, en cada momento de nuestra vida en pareja. 

ACCIONES TRASCENDENTES

Estas acciones nos ayudan a expresar las cualidades mencionadas anteriormente en términos prácticos y son una guía para lograr relaciones duraderas.

Generosidad

Para ser generosos debemos abrir nuestro corazón y darnos cuenta de que lo importante en la relación no está en recibir sino en dar, pero dar sin una agenda específica, no caigamos en el error de evaluar quién es más generoso en la relación y no nos limitemos a dar solo cuando estamos recibiendo algo.

Enfocarnos en lo que podemos ofrecer de manera incondicional requiere de apertura y flexibilidad. La fuente de la felicidad está en dar, mientras que la fuente de sufrimiento está en esperar recibir.

Disciplina

La disciplina que necesitamos tener para trabajar con cada situación que surja con apertura e integridad. Estar dispuestos a observar el panorama completo y no detenernos ni desgastarnos en detalles, examinar nuestros puntos de vista y tomarlos en serio, pero no aferrarnos a ellos sino más bien, dejarlos ir en pro de la relación, regresar a lo importante, que es nuestra pareja tal y como es en ese momento y sin tener un manual a través del cual nos la pasamos evaluando su comportamiento de correcto o incorrecto con la intención de cambiarla.

Paciencia

Se refiere a la tolerancia que desarrollamos ante nuestras debilidades y la disposición a trabajar con nuestra mente, entender cuando estamos distorsionando la realidad o atribuyendo intenciones en el comportamiento del otro que nos hace sentir víctimas. Tener la paciencia para observarnos primero a nosotros mismos reconociendo nuestras emociones comprendiendo y entendiendo que nosotros somos responsables de nuestras reacciones.

La paciencia implica fe en la acción, nunca darnos por vencidos. Es también una forma de amor.

La meditación es por supuesto el método ideal para entrar en contacto con nuestro mundo interno, cuando la practicamos no solo aprendemos a conocernos mejor, sino que nos apropiamos de lo que sentimos y dejamos de culpar a los demás por ello. Nos ayuda a aceptar las cosas tal como son.

Esfuerzo

¿Cómo? Así es, la relación requiere de trabajo, con el amor no basta, pero este esfuerzo no es algo que nos va a agotar o desgastar, no nos va a quitar energía sino todo lo contrario, nos va a llenar de alegría y por consecuencia de energía.

De lo que estamos hablando aquí es del interés que elegimos tener en nuestra pareja, en la relación, el cuidado que vamos a tener hacía ambas, independientemente de que las cosas vayan bien o no, es trabajar constantemente con nuestras deficiencias para ser cada día mejores personas en beneficio de la relación.

Meditación

La técnica de la meditación consiste en poner nuestra atención en un objeto de nuestra elección, este puede ser un mantra, un sonido, la respiración, la idea de la meditación es que cada vez que la mente se distraiga con algún pensamiento debemos regresar nuestra atención al objeto elegido.

Cuando transferimos la práctica de la meditación a la relación de pareja la idea es que cada vez que nos desviemos hacia el enojo, el conflicto, la frustración, seamos capaces de regresar al amor, tantas veces como sea necesario.

Un amor que significa apertura, solo en un estado de apertura somos capaces de dar y recibir, de lo contrario nos cerramos a nuestra experiencia y a la del otro y eso no hace más que complicar aún más las cosas.

Con la meditación aprendemos a soltar, soltar nuestras expectativas, nuestras demandas, nuestras frustraciones, nuestros resentimientos, ya que solo así podemos realmente conectarnos con nuestra pareja.

Sabiduría

De lo que se trata aquí es de hacer que nuestra relación sea sabia en sí misma, es la que nos marca el camino a seguir, para ello tenemos que olvidar nuestras teorías de lo que debe ser una relación o de cual sería el comportamiento adecuado de nuestra pareja, solo así seremos capaces de conectarnos con ella desde la aceptación.

ATENCIÓN

La atención es la forma más básica de amor, cuando pones tu atención plena (mindfulness) en alguien la relación florece.

Esta habilidad está bastante olvidada en un mundo de constantes distracciones, pero se vuelve esencial cuando se trata del amor.

Si no estamos dispuestos a prestar atención a nuestra pareja, el amor no es posible.

Es a través de nuestra atención que somos capaces de entender y conocer a nuestra pareja y es un hábito que como mencioné antes, se entrena con la meditación.

CONCLUSIÓN

Si hay amor, la pena respira, las lagrimas sonríen, el dolor es más suave, la culpa pierde su filo, el juicio olvida a quién juzgar, el miedo ya no se asusta, la separación termina.
— Robert Holden

Para poder enfrentar la inestabilidad propia de una relación, tenemos entonces que desarrollar ciertas actitudes, generar determinados sentimientos y comportamientos, quizá esto implique vivir con mayor conciencia en nuestra relación, estar mucho más en contacto con lo que va sucediendo día a día.

 No se trata de vivir en un eterno paraíso porque como ya lo he mencionado eso no es más que una fantasía difícil de realizar. Se trata de vivir un amor real, con sus encuentros y sus desencuentros, un amor en constante cambio, un amor que no nos ofrece una estabilidad permanente y entre mejor armados estemos con todo lo que se mencionó anteriormente, podremos en verdad disfrutar de una relación plena, con la confianza de que seremos capaces de enfrentar cualquier circunstancia que se nos presente en el camino.

 No existe el hombre ni la mujer de tus sueños. Seguro que siempre elegimos mal. Pero también es seguro que, si enfrentamos estas realidades, tendremos más posibilidades de ver las oportunidades de crecimiento y evolución propias de cualquier encuentro humano que es, simplemente humano.

Y ahora te toca a ti reflexionar al respecto:

 ¿Cuáles actitudes, sentimientos o comportamientos te hacen falta desarrollar para tener una mejor relación con tu pareja?

 ¿En dónde tendrías que enfocar tu atención?


Silvia